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Marilyn Monroe en mi comedor






Éste y no otro es el retrato de Marilyn que me he comprado y que ahora ilumina mi comedor. Mide exactamente 60 por 80 centímetros y cuando lo compré había en la tienda otras imágenes muy bellas de ella, mucho más joven. En ésta tiene casi 36 y está mucho más guapa. Sí, más delgada, pero más sincera con la cámara. Más desinhibida. Con una magia especial, la magia de una incipiente madurez que no pudo llegar a disfrutar.


Sé que ya se ha dicho mucho sobre ella, y por eso este post se ha hecho esperar más de un año. Pero cuando vi su imagen en la tienda, me dije, Carmen, siempre la has admirado, escribe lo que te apetezca, y lo importante es tu relación con esa admiración, el por qué te gusta tanto y no tanto todas las opiniones vertidas durante muchos años en torno a su figura.

Yo no me creo las posibles tesis sobre asesinato o suicidio. Después de leer la magnífica biografía de Daniel Spoto sobre ella, y otros testimonios, creo que todo fue un accidente, una mala combinación de medicamentos y pastillas para dormir. Un accidente no del todo inocente porque Marilyn deambuló entre pavorosos psiquiatras,y psicoanalistas que no hacían más que retrotraerla a su ingrata infancia, ,y parece ser que fue el último de ellos el que le prescribió la dosis letal que la actriz ingirió la última noche de su vida.


Es curioso porque cuando Marilyn murió estaba a punto de volver a ser muy feliz, planeando ya casarse por segunda vez con Joe Di Maggio. Su muerte me recuerda mucho la de Janis Joplin. También estaba a punto de casarse y había decidido dejar las drogas en su nueva vida, así que decidió celebrarlo y se dijo: ésta es la última. Y desde luego que lo fue. Me parece que la muerte en estas circunstancias adquiere un carácter trágico, sorpresivo...una cruel jugarreta de la vida.

Yo creo que Marilyn no encontró nunca realmente al hombre de su vida, pero fue el jugador de béisbol Joe di Maggio el que más la protegió, a pesar de ser un hombre al que le desagradaban profundamente los focos y las lentejuelas y adoraba ver a Marilyn cocinando en su casa. La que mantuvo con Arthur Miller, su segundo marido, fue una relación muy dolorosa para ella, porque sus aspiraciones intelectuales nunca fueron tomadas en serio por el escritor. No se preocupó por formarla, no detectó su talento, aunque quizás simplemente no pudo o no supo conectar con ella, y luego la abandonó por la fotógrafa Inge Morath de la Agencia Magnum, una muy reconocida fotógrafa a nivel mundial. Quizás un hecho nada reprochable, porque es cierto que la personalidad de Marilyn se aparecía ante los demás como “conflictiva”, según numerosos testimonios de sus compañeros de profesión y otras personas de su entorno.

Había en cambio algo muy hermoso de la personalidad de Marilyn que se ha quedado en el inconsciente colectivo mundial como algo lleno de magia y belleza, así que me traje ese cuadro conmigo como un objeto precioso. Yo soy una enamorada de los objetos, los objetos son importantísimos por ejemplo en la interpretación, las relaciones que el actor establece con los objetos son hermosas y hacerlo bien es todo un arte. Por ejemplo, siempre he amado los planos-detalle de Almodóvar y los he seguido a lo largo de toda su carrera: porque es capaz de contar una historia mediante un objeto, crear además un instante de refulgente belleza visual, y en unos segundos. Verdad y belleza.

Y creo que me ha salido del tema:D. Seguiremos la conversación. Hasta pronto.


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2 comentarios:

celulitis

Marilyn una reina!!!!
Espero que disfrutes del cuadro...
Me puedes decir donde lo has conseguido pues yo ando buscando uno para el living y no encuentro por ningun lado
Un saludo

Carmen M

Bueno, eso del living me suena muy lejano. Yo lo encontré increíblemente barato en una tienda en Almería, España, seguro que puedes encontrar alguno parecido en tu lugar de residencia. Saludos y gracias por tu visita.

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