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Fallos editoriales





Recientemente la BBC ha suspendido varios programas por fallos editoriales graves, un eufemismo muy fino para hablar de una estafa pura y dura, estafa que consistía básicamente en que los concursantes eran en realidad miembros del equipo o en haber falsificado los resultados en una competición telefónica entre niños, en concreto del programa Blue Peter. El caso es tan grave, en realidad un escándalo en la sociedad inglesa, que la misma Scotland Yard ya está tomando cartas en el asunto.

Quiz Show
Eso ocurre ahora en el verano de 2007 y la noticia me recordó la estupenda película de Robert Redford, Quiz Show, que narra hechos muy parecidos, absolutamente verídicos, pero ocurridos en la década de los cincuenta. Por eso la noticia me parece increíble, increíble que ocurra ahora, y cosas así me hacen sumergirme cada vez más en la red y afirmarme más en mi decisión de no volver a ver la televisión.

En la película salen esos dos grandes actores que son John Turturro (para comérselo en cualquier papel)y Ralph Fiennes, dando vida a los dos concursantes que ven cómo descienden por el camino de la miseria moral después de aceptar que los patrocinadores del concurso les dieran las respuestas de antemano, convirtiéndose así en cómplices de un engaño deleznable. Un engañó que traumó a la inocente América allá por los años cincuenta, la década en la que explotó la televisión en ese país. Un escándalo que se llevó varias cabezas de turco, pero que nunca llegó a afectar al propietario de la cadena.

Ahora la BBC suspende a varios de sus empleados, de un modo tajante, pero su credibilidad está en entredicho, y creo que la cadena ha cometido una grave irresponsabilidad, porque no se trucan seis programas de la noche a la mañana y que ningún jerifalte se entere durante ese proceso, vamos, digo yo.



La televisión puede ser muy falsa. De estudiante de periodismo se me ocurrió ir a un concurso de televisión, para conocer el medio. El caso es que el mayor premio era un coche, bueno, pues lo que se decía por los pasillos es que hoy “tocaba” el coche o no tocaba, que en los planes de producción ya estaban los premios adjudicados. Quizá era sólo un rumor pero ya me acompañó el “come-come” todo el concurso. El programa era de humor y vi allí auténticos profesionales en esto del chiste, que desde entonces les tengo toda mi admiración, porque lo hacían muy bien.

Qué me llevé: dinero, una buena experiencia y saber que aquello no era lo mío. El realizador me decía “no pasa nada, cariño, no pasa nada” y yo veía las cámaras (dos) que parecían dromedarios y me moría del susto. Pero me sirvió para descubrir un poco más el mundo de los humoristas, tanto trabajadores del equipo como concursantes en ciernes, y me fui de allí totalmente admirada por su profesionalidad. Amo a Pedro Reyes desde entonces.

Dicen algunas tribus que las fotografías roban el alma, pero yo creo que una cámara de televisión, un sistema mal engranado, también. Y la BBC encima es una televisión pública, y es así, han infringido todas las normas de comportamiento moral y engañado deliberadamente a la audiencia con prácticas fraudulentas.

No me gustan los concursos de televisión. Pero lo que son las cosas, Santiago Segura se hizo un profesional de los concursos y míralo donde está ahora, pero para todo hay que valer. Yo no veo la tele, desde luego no la tele masiva, qué voy a ver la tele con todo lo que hay por la red, pero es que fundamentalmente no la echo de menos, por lo menos no la tele masiva y lesiva que se está haciendo.

Así que me remito a lo que decían dos grandes del cine sobre la televisión, Fellini encendía la televisión creyendo que vivía “en un mundo de subnormales” y la apagaba inmediatamente y Woody Allen adora la televisión, porque la apaga y se lee un buen libro.

Gracias y hasta pronto

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