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Market Place

bolsos de colores

Una de las cosas que estoy flipando en esta ciudad mediterránea, (porque yo soy de la capital, donde mi condición de mileurista me daba para vivir muy mal, y aquí en esta ciudad de provincias que me ha acogido con los brazos abiertos, mi sueldo me parece una fortuna), es con el mercadillo de los sábados del barrio de Marga.


Me acuerdo una vez que un gitano gritaba desaforado, agitando las manos, y subido encima de una silla, al numeroso grupo de mujeres que revolvían ansiosas el montón de ropa de marcas muy selectas al imbatible precio de 3 euros:


-¡Roñosas!¡Que sois todas unas roñosas! Las de este pueblo no tenéis dinero! todo a tres euros y no compraaaaaaaáis…- y mientras bruñía una mueca de desprecio.


Lejos de asustarse, las señoras esbozaban una sonrisa o directamente se descojonaban en su cara y seguían buscando. Pero es que no hay que precipitarse ni por tres euros, porque si luego la prenda no te encaja bien, pues has tirado el dinero.


Hoy no estaba el señor gay del puesto “sexy”, que compres lo que compres, desde una falda a un delantal, es según él para ponérselo sin bragas. Al principio de llegar aquí me azoraban sus comentarios sexuales, incluso me ruborizaba, ja, ahora siempre paso por su puesto, a ver qué tiene, y a que nos lance todo tipo de improperios y ver cómo las señoras de edad, que ya pasan de todo, se parten de risa. Y yo ya me voy riendo también…buena señal.


peep toes

Hoy me he quedado mirando embobada unos auténticos zapatos peep-toe con plataforma de moda rabiosa al imbatible precio de tres euros. Yo no me pongo ni loca eso, porque no aguanto los tacones, no me los pongo para trabajar pero es que luego estoy tan molida que cuando salgo, salgo con chanclas. He pensado comprárselos a Marga, pero es muy capaz de tirármelos a la cara. Ella ni aparece por el mercadillo y se los compra igualitos, pero de Prada. Y para eso se gasta la mitad de su sueldo, si es necesario.


Yo me he comprado un vestidito azul con flores en honor al informático del periódico, que siempre estamos bromeando con su pasión por el azul, está empeñado en cambiar toda la maquetación del periódico (virando al azul). Una gran marina (azul) decora su despacho, y dice que da muy buen feng shui. Así que el lunes voy y le alegro el día, que cuesta bien poco.


El mercado estaba hoy cambiante, flojo, con menos puestos, por supuesto que estamos en agosto y todo el mundo lerenda está de vacaciones menos yo, que como soy la última que he llegado al periódico soy la que me estoy chupando todos los turnos de vacaciones.


Por último, me he tomado un café en la perfecta cafetería, que como son tan profesionales nunca en la vida les va a faltar trabajo. La cafetería está perfectamente limpia, los precios son ajustados y los productos de calidad, cumplimiento de horario a rajatabla y mucha amabilidad con el cliente. Los días de mercadillo está a rebosar, pero el resto de la semana viven muy bien dando de desayunar a los trabajadores del cercano mercado de abastos, que abre a diario, y a los ejecutivos de la zona wall street de la ciudad, que está muy cerca de aquí.


A la vuelta a casa, estaban de visita Silvia, nuestra vecina, y Maribel, la compañera de trabajo de Marga desesperada por pillar un tío, aunque luego ella tenga muchos valores, pero para qué quieres un tío, le gritaba Silvia, pero si sólo dan más trabajo! Y Maribel venga de mirarme, venga de preguntarme la edad y cuando le digo que 28 me dice con pena inmensa (con demasiada pena, observé yo, que yo la veo estupenda) que quién los pillara. Quién pillara vuestro sueldo, tías. Porque éstas ya están en otra onda. Aparte de dar clases de imagen y sonido luego colaboran por todas partes, en la empresa privada. Y van sobradas, anda que me iba yo a preocupar por el tío en esa situación.


Pero a Marga le hice gracia, y a mí me tiene encantada porque es muy dulce, sólo quería una buena compañera de piso y me bajó el precio del alquiler intencionadamente. Que le hacen gracia todas las cosas que le cuento del periodismo…je,je, y a mí me hace mucha gracia todo lo que estoy viviendo. Lleva un tiempo diciéndome que tiene los músculos destrozados por el estrés y que sería una gran inversión poner un jacuzzi en la terraza. Una inversión? Eso es la leche para alguien como yo. Mientras Marga despedía a las invitadas en la puerta, yo iba dando saltitos de alegría por la casa, soñando con burbujitas…..


burbujas



2 comentarios:

Anónimo

Hija! Carmen, ¡que productiva estás esta semana! me estás malacostumbrando. Dice mi madre, que decía mi abuela: "dias de mucho, vísperas de poco", Je, Je.
Me encanta esta historia. Un saludo.
Conchita

Carmen M

Pero eso es muy sencillo. Uno escribe cuando puede. Ahora escribo una semana y luego hasta el 7 de septiembre casi nada o nada. Gracias a Dios mis lectores también están de vacaciones y nos dará mucho gusto volver a encontrarnos en septiembre. Gracias por lo que te gusta la historia. Sí, La casa de Marga está creciendo, la estoy mimando, poco a poco los personajes empiezan a ir por su cuenta. Es muy divertido. Muy gratificante. Así que continuará:D
Besos y gracias por tu visita.

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