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Una de tantas

Dicen los orientales que hay que evitar los triángulos de personas en las fotografías y pinturas, porque el personaje del centro acabará por separar a los otros dos retratados.

Dos amigas, del pintor Vento Gonzalez

A Lara este cuadro, “Dos Amigas”, la había acompañado toda su vida y siempre había pensado que dónde estaba el bebé que la separaría de una mujer querida: una amiga, una prima. El bebé llegó y llegaron las primeras separaciones. Las amigas solteras desaparecieron pronto y ella se alegró porque sentía que cada vez tenía menos que ver con las personas que no tienen hijos. Luego, su padre enfermó, los sueldos eran bajos, no podían contratar a nadie, y con inmenso amor, se dedicó a cuidarle.

Mientras, sus hermanas y primas, todas fueron echándose novio y desapareciendo de la escena familiar. Y ella se quedó cuidando al padre enfermo y a su bebé, depositando su confianza en echarse novio también haciendo la cola del pan, aparcando de paso muchos proyectos e ilusiones. De vez en cuando se rebelaba, increpando a los demás sobre su falta de ayuda, y rápidamente toda la familia se le echaba encima. Cuando se rebelaba contra su destino, se convertía de pronto en la mala del cuento, y los demás, entre gritos y sollozos, decían que hacían todo lo que podían. Era un penoso ciclo que un día Lara decidió terminar.

Con sus quejas no conseguía mejorar su situación y sí sentir una tristeza profunda durante varios días. Durante un tiempo, la creatividad desaparecía.

A pesar de todo ella siguió escribiendo todos los días, arrancándole virutas al tiempo inexistente. Cuando ganó un concurso literario muy importante, toda la familia se quedó admiradísima. Que cómo lo había hecho. Lo he hecho contra vosotros. El dinero del premio le permitió contratar a una mujer que le ayudaba en las tareas de la casa. Su vida cambió y empezó a conocer lo que era el tiempo libre. Ahora su familia la respetaba muchísimo más, y empezaron a contar con ella para sus actos de sociedad.

Pero ella decidió que aquello ya no le interesaba. Y con la excusa de que el clima seco perjudicaba los bronquios del padre enfermo, Lara cogió los bártulos y se trasladó con su padre y su pequeño hijo a una ciudad del norte del país. El concurso le abrió muchas puertas y ya nunca más volvió a sentirse exhausta. Con el tiempo, volvió a retomar sus relaciones familiares, pero ya había aprendido a no necesitarlos. Y eso es lo mejor que le pudo ocurrir.

Imagen: "Dos amigas", del pintor Vento González.




2 comentarios:

Rosa

¿Una de tantas? ¿Una de tantas?...Tantas para una y una para tantas.
Gracias Carmen por estas cositas.

Carmen

Gracias por tu visita, Rosa, bueno, una de tantas, muchas mujeres estan en esa situacion y es un poco injusto que eso frene en cierta medida su proyeccion laboral. Pero hay que animarse, porque tambien es un trabajo muy lindo cuidar a los demas, aunque a veces te parezca que la cuesta para arriba sea muy empinada
Un beso

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