Buscar

Ciertos tipos de mujer (las mujeres que no amaban a las mujeres)





Vaya por delante mi total y absoluta admiración por el sexo femenino, y por el trabajo y el talento de las mujeres. Algunas características que cito aquí son perfectamente extrapolables al género masculino. Pero hay ciertos tipos de mujer que no soporto. Ahí van unos cuantos:

Romped las cadenas

1. La “no” feminista. Feo está pensarlo, peor está decirlo. La que dice que no es feminista demuestra su poca solidaridad con las demás mujeres y se olvida que cada derecho adquirido y cada libertad individual que disfruta fueron duramente reinvidicados por una feminista. Porque entonces y ahora la sociedad no nos ha concedido “graciosamente” ningún derecho. Como dice Ana Belén, “la sociedad es un pastel del que las mujeres cogemos un trozo cuando los hombres no se dan cuenta”. Así que como mínimo hay que ser agradecida, y sobre todo saber que todo lo que tienes es porque una feminista luchó por ti.

Pobre de mí


2. La de la casa perfecta. Es capaz de arrancarle las uñas a un gato con tal de que no le estropee la tapicería. Con el tiempo también le molestan los pelos del gato y larga al pobre animal sin uñas a un mundo que le va a ser claramente hostil. Es anti-niños porque son seres que le pueden manchar la pulcra alfombra blanca de pelo largo o romperle las fruslerías de cerámica que sorprendentemente están en su mayoría al alcance de las manitas de un bebé. No te invita a cenar ni muerta, lo primero por no hacer gasto, y sobre todo para que no le manches la casa. En cambio es la primera en apuntarse a todas tus fiestas y criticarte después porque no tienes naturalmente la casa en las mismas condiciones que la suya. Doña Perfecta piensa que limpiar es lo más importante en esta vida y siempre tiene una mirada crítica para las que se dedican a otra cosa. Es la clase de gente que va pensando que su vida es mejor que la de los demás.

3. La forofa de las dietas. Tiene la encimera de la cocina llena de cachivaches decorativos porque no cocina, y por lo tanto no necesita espacio para hacerlo. Odia la comida porque engorda y nunca tiene nada en la nevera o todo lo que tiene no da para un festín: jamón york, pescado blanco, yogures desnatados...Con suerte te sacará una lata de mejillones para merendar y ella ni los probará.

4. La desesperada. Se acercan los 40 años y se agobia pensando que cada año que pasa es un año que pierde en la búsqueda del marido perfecto. Dice cosas como que tiene que aprovechar el tiempo porque se acerca el tiempo en que se volverá invisible y los señores ya no la mirarán por la calle. Cuando yo creo que si de verdad te crees invisible, entonces y sólo entonces lo eres.

5. La perfecta racista. Intenta evitar comentarios racistas exagerados porque como sabemos esto no es políticamente correcto hoy en día, pero se le escapan “perlas verbales” por doquier. Siempre alaba la belleza y la fuerza de los negros, pero no se le ocurre hacer el mismo comentario de los blancos, porque los blancos tienen una entidad compleja llena de características y los negros son simplemente bellos, rápidos o fuertes. Le molestan los inmigrantes y siempre los critica diciendo que eso no es racismo. Desde luego todo son blancos en su vida y evita concienzudamente cualquier roce con personas de otras culturas.

6. La perfecta casada. Siempre está en la calle con los niños porque ya se dejó la casa limpia a primera hora de la mañana y por supuesto no quiere que se la manchen. Dejó su trabajo porque considera que “no hay necesidad” de trabajar porque ya trabaja su marido, viendo la posibilidad de un empleo como un aporte económico a la familia y no como una vía de realización personal. Dice sin ambages que ella no tiene nada que hacer, por lo que se supone que no cose, ni lee un libro, ni ve una película, y por eso siempre está en la calle. Se le llena la boca cuando dice “mi marido”.

7. La arribista. Cualquier método es bueno para llegar a lo más alto, incluido el de confabular, fingir y pelotear al máximo, cada cosa según convenga. Sus amistades se cuentan entre las personas que puedan ser influyentes y no desaprovecha fiesta, cena o inauguración que le sirva para asentar sus relaciones sociales.

8. La Beckham y todas las que se parecen a ella. Como la Obregón. Siempre perfecta, en pose constante, es alguien que no es capaz de relajarse, y la belleza se encuentra también en esas mujeres serenas que saben que no es necesario arreglarse todos los días como un árbol de Navidad para salir a la calle. Esa obsesión por la autoestética parece un signo de ansiedad por ser la más guapa y la más deseada, como una necesidad de aprobación constante por parte de los demás. Uff, debe ser algo muy cansado.

9. La mosquita muerta. Va de buena y comprensiva, hasta de víctima, pero es sin duda el tipo de mujer más peligroso. Te la puede pegar durante mucho tiempo. Lo descubres cuando le cuentas un secreto y se entera todo el mundo. Muy útiles cuando quieres propagar una noticia con rapidez, (diciéndole claramente: no lo cuentes, por favor) y sin que se sepa de dónde ha venido. Es como tirar la piedra y esconder la mano. Expertas en crear cizaña, son incapaces de enfrentarse directamente y por eso cuentan con su propio grupo de esbirras, adecuadamente manipuladas gracias a un concepto erróneo de la deuda, dispuestas a partirse la cara por ellas. No dudan en utilizar a sus propios hijos en contra del hijo del enemigo. Como buena cobarde, nunca la verás sola. Se lavan las manos como Pilatos y dicen con su carita de trapo "yo no he hecho nada". Con cien mentiras construyen una verdad. Son difíciles de captar a la primera de cambio. Pero más vale tarde que nunca. Cuando la captes, huye.




10. La cotilla compulsiva. Personaje con una larga tradición en la literatura mundial. Las cotillas critican a todo el mundo, incluidas sus amigas íntimas. Creen que son como el Pantocrátor de la Edad Media, una especie de dios injusto y metomentodo capaz de dirigir destinos, de castigar lo que ellas consideran desviaciones sociales, casi siempre lo diferente: especial inquina con las familias monoparentales y las mujeres separadas, justamente las que no tienen un marido que las defienda. Como buenas machistas, raramente critican a los hombres. No te preocupes: Es sólo una cuestión de afirmar su poder, un poder patético en un mundo muy pequeño. Frente a las cotillas la máxima es: Ladran, Sancho, entonces cabalgamos.

11. La perfecta hipócrita: O la de la falsa pena. Son de las que hubieran servido perfectamente para ejercer de damisela de la caridad en el s.XIX inglés, personajes que Jane Austen y otras autoras retrataron con absoluta precisión y sarcasmo. Las puedes encontrar por ejemplo en esos mercadillos navideños que se montan algunas señoronas para ayudar a los pobres, mientras ellas bailan sevillanas cargadas de oro hasta los dientes. Fingen que sienten pena por los que ellas consideran pobres, por los que tienen dificultades para llegar a fin de mes, simplemente para poder sentirse fantásticamente bien y poder decirse a sí mismas con satisfacción: yo tengo dinero pero, a pesar de todo, qué buena soy.

11. La del “el dinero lo es todo”. La que presume constantemente del dinero que tiene, generalmente no ganado por ella misma, de las cenas que disfruta, sus viajes, de su patético intento de emular el glamour con joyas y bolsos de marca, tan imitados que ya el original no tiene ninguna gracia. Suele hacerlo delante del miembro del grupo que sabe que tiene menos recursos económicos. Si se apercibe de que no tienes reloj, señalará el suyo ostentosamente. Presume del regalo que te va a comprar para el cumpleaños de tu hijo como si te fuera a ingresar mil euros en la cuenta. Grábalo a fuego en tu mente: hay gente que es tan pobre que sólo tiene dinero.


11. La encantadora de serpientes o la generosa: La que proclama a voz en grito que ella lo hace todo por la comunidad, con generosidad extrema, evidenciando su complejo de inferioridad (que es lo mismo que el complejo de superioridad) y su necesidad de afirmación social. Lo pasa muy mal intentando demostrar que es la mejor. Si surge otro líder, se resiente. Necesita enemigos para poder mostrar su mala leche, y si desaparece su enemigo natural, se siente perdida.

Soy la más fashion


12. La obsesionada por la ropa: Seguramente no es mala persona, pero con sus modelos de Burberry y Loewe pone el listón muy alto entre las envidiosas, debido a su ropa y complementos de máxima calidad de estratosféricos precios. Las demás empiezan directamente a competir. Recomendación: sal huyendo, siempre habrá alguien mejor vestido que tú.

13. La envidiosa I. Gran representante del deporte nacional. Suele estar acomplejada, por el motivo que sea: por el color de su piel, por ser gorda o contrahecha, por carecer de cultura e inteligencia. Son gente peligrosa con graves problemas de autoestima y en esto hay que seguir la máxima de Jardiel Poncela, que cuando llegaba al café para su habitual tertulia con otros literatos, comunicaba que había ganado un premio o publicado un libro, e inmediatamente después añadía: pero tengo un dolor extraño dentro del cuerpo que no me deja dormir (1). Aprende a defenderte de esta gente y sobre todo no te lo tomes como algo personal: el envidioso siempre tiene motivos para envidiar, a todo el mundo. Y no te preocupes: el corazón tranquilo no se ocupa de lo que piensen los demás. Simplemente convierte esta frase en tu poderoso mantra mental: que se mueran los feos;D


14. La envidiosa II: La que te va directamente al cuello diciéndote cosas como: últimamente no tienes clientes, para qué te presentas a concursos literarios si no vas a ganar. Sufren mucho si se enteran de algún éxito tuyo. En grupo son muy peligrosas, y pueden dañar tu reputación gravemente o practicar el mobbing para que pierdas tu trabajo. Incluso prohíben a las demás compañeras que hablen contigo, y la gente te habla a escondidas. Son expertas en fabricar traidores a sí mismos ávidos por hacer leña del árbol caído. Una de las características más jocosas de la envidiosa es que cree (el ladrón cree que todos son de su misma condición) que los demás también le envidian. Cuando a esta gente no hay nada que envidiarles. Procura alejarte y conseguir otros apoyos y siéntate tranquilamente en la puerta de tu casa, que ya verás pasar el cadáver de tu enemigo. No les tengas miedo. Como mucho, asco-pena. No te dejes atenazar por las bajas pasiones, tan viejas y tan conocidas, desde que el mundo es mundo.

15. La pusilánime o la cobarde: Víctima de los tipos de envidiosa I y II, la que se deja arrastrar por viles cotilleos, sin saber que será la primera criticada en cuanto gire la espalda. La peor pusilánime de todas: la que sabe que le critican pero es incapaz de afrontar el rechazo social y accede, a sabiendas, que la pongan a parir. Aunque la pusilánime no colabore en las insidias, consiente y bendice con su presencia que siga la vil comedia. Son esa clase de gente (porque naturalmente que hay muchos varones en este grupo también) que te gira la cara en cuanto te ve, y son incapaces de defender a sus mujeres ofendidas.

Tralaralalita, barro mi casita



16. La maruja. Es capaz de describir con suma precisión los zapatitos nuevos de su hija, por supuesto de marca: la hebillita, la suela, transpirable cómo no, la florecita. Puede hablar durante horas de vestidos y manchas. Todo lo compra con el dinero de su marido y ella no da un palo al agua. Lo ideal seria cortar la situación de tajo y soltarle: "¿tú tampoco tienes dudas sobre si el sistema financiero actual es el más adecuado para las economías del Tercer Mundo?". Pero te mirará como si estuvieses loca y al día siguiente volverá al tema de sus zapatitos, que es lo que ella realmente domina. Busca mamás modernas, que haberlas haylas un montón.

17. La que la cultura le resbala: La que dice “mi hijo no rompe los libros, ahora, yo tampoco se los dejo”. No ve las noticias, jamás lee un libro, ni siquiera por equivocación, y aparte de su pequeño entorno no conoce nada más. Piensa que es una tontería comprar un ordenador e iniciar a los niños en las nuevas tecnologías. Haz el favor: evita cualquier intento samaritano de abrirle los ojos y huye en busca de flores más preciosas que cultivar.


Y por supuesto están todas las mujeres que me gustan: las sensibles, las solidarias, las interesadas por el saber y la cultura, las generosas, la buena gente. Para ellas, una blogonovela entera: La casa de Marga, que espero disfrutéis.

Un saludo

(1) Gracias por la anécdota, profesor Perlado;D


14 comentarios:

Caronte

Carmen, este post marca un sublime escalón, un antes y un después, un compromiso político y humano. Escrito a sabiendas, con la maravillosa apelación a El Quijote y otras perlas de gran valor.
Sólo me muestro en desacuerdo con la opinión de Melanie Griffith, pues considero que tener hijos no es un acto menos egoísta que no tenerlos.
No dejes de escribir, más de doscientas personas nos alegramos cada día por ello.
Respecto a esas mujeres, apenas personas "com cal", por desgracia las conozco a todas. Y también a las otras, por suerte.
Supongo que otros lectores como yo esperan ávidos una tipología de hombres, que también dan que hablar.
Magnífico.

Carmen

Querida Caronte: muchas gracias por tu comentario, y sí es cierto que la frase de Melanie Griffith quizás no es muy afortunada en el sentido que es cierto que el mundo está lleno de gente generosa sin hijos, aunque los hijos aumentan los umbrales de la tolerancia hasta cotas insospechadas. Me refería a esas casitas de porcelana en las que los niños están prohibidos. No me gustan esas casas. Y sí, gracias por lo de la tipología de hombres, la verdad que ahí también hay mucho que decir, ya lo voy mirando: gracias.
Un abrazo

Anónimo

Me ha gustado el post, Carmen. Eres observadora y calas bien a la gente. Las personas somos eso: personas, y cada uno de nosotros tenemos defectos, clichés y fijaciones. De ese catálogo huyo de algunos tipos como de la peste (por ejemplo, los envidiosos) y a otros, menos peligrosos para mi carácter, me limito a cantarles las cuarenta. Por ejemplo, a esas compasivas cuya compasión nadie reclama ni necesita. A otro con ese cuento.
Enhorabuena por ese desfile psicológico.
Por suerte, hay mucha gente estupenda que no llama tanto la atención, pero que poco a poco llega al corazón y allí se queda para siempre.
Un cordial saludo.
XXX

Carmen

Muchas gracias por vuestros alentadores comentarios. Una vez me dijo una amiga: estás que te sales...y yo pensé, eso debo hacer, salir del tiesto, escribir siempre como si mañana te fuesen a publicar en el New York Times, intentar rozar la excelencia, los blogs han tenido mucho que ver en este proceso creativo en el que estoy inmersa. Gracias, como siempre, por venir por aquí.

handmade jewelry

cool blog

重庆游戏中心

It seems that you pay more attention to is a taste of life, because I saw the attitude of you for life!

Gilda Alejandra Yury Rojas

La verdad es que no recuerdo cómo llegue a tu blog pero he disfrutado mucho leyendolo, sobre todo porque varios de los personajes descritos me resultan algo familiares ... bueno en fin.. un gusto leer tus escritos.

Carmen

Muchas gracias por tus palabras, Gilda. Sí, yo creo que todos conocemos mujeres de este tipo, en realidad ¡están por todas partes!
Hasta pronto

Anónimo

¡Enhorabuena! Vaya capacidad de observación, sí, desgraciadamente muchas mujeres se comportan de forma miserable, han conseguido un buen matrimonio y se agarran al sillón como el mejor político, y lo que más odian en esta vida son las mujeres independientes y libres (y guapas, jajaja!). Gracias por el post.

Carmen

Gracias por su comentario, señor/a anónimo/a. Coincido totalmente con usted. Gracias, un saludo.

Anónimo

ja ja ja... , lo bordaste Carmen. Ahora a ver si escribes uno de hombres, por ejemplo,
el hombre acomplejado y ruin, que se hace el pobrecito y el sensible para agarrar mujeres incautas y luego pisotearlas sin piedad, este tipo de hombres se casa con mujeres sin autoestima que se dejan poner los cuernos y humillar con tal de que no las deje.Internet esta plagado de ellos.

Carmen

Sí, me lo han dicho algunas amigas, que haga una tipología de hombres, no tardará... sí, internet está plagado de tíos que se han creído que esto es jauja... ya me pongo a ello. Gracias!

Anónimo

No comparto tu opinión sobre el feminismo. El feminismo es algo desfasado hoy día.

Carmen

Y yo no comparto tu opinión. Hará falta feminismo mientras las sigan matando o cobremos un 20% menos por igual trabajo. Abre los ojos, lo que está desfasado es el machismo.

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails