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Smoking/no smoking





Humo negro sobre fondo blanco
“Federico le tiró a la cara al estanquero el tabaco de liar Pepe que le había asegurado el mencionado y susodicho estanquero que era rubio, y le dijo muy enfadado que de rubio nada, y que de lo fuerte que estaba se pegaba un mareo de impresión de buena mañana con el primer café. El estanquero se quejó y entonces Federico apostilló que en España no tenían ni idea lo que era tabaco de liar y que las primeras marcas no se vendían aquí. Que se diera un paseíto por Ámsterdam para saber de lo que estaba hablando…”

Smoking/no smoking
Respecto al humo, hay varios ejemplos de películas que giran en torno a este tema. Alain Resnais dirigió en 1993 Smoking, No Smoking, dos películas en una que comienzan igual, excepto que en una la protagonista decide dejar de fumar, y en la otra fuma continuamente. La tesis de las dos películas es cómo puede cambiar una persona y cómo puede establecer relaciones tan diferentes con el mundo dependiendo de si decide fumar o no. Y eso me hizo reflexionar porque es cierto que si uno fuma, quizás no se apunte al centro excursionista, y resulta que el amor de su vida es un miembro activo que nunca llegará a conocer.

Otro estupendo ejemplo de cine relacionado con el humo es Smoke, una película de 1994 con los pesos pesados de Paul Auster en el guión, y con Harvey Keitel como estanquero confidente y con William Hurt, pedazos de actores los dos, éste como escritor en plena crisis creativa.

Nuestra ex ministra de Sanidad, y ahora vicepresidenta económica, tuvo también a los empresarios vitivinícolas muy exaltados al trasunto de la nueva ley del alcohol, e influyó bastante en nuestras relaciones con los malos humos, que son sin duda ahora diferentes para todos, fumadores y no fumadores. Una amiga mía asegura que la ministra es claramente una ex fumadora, y que ésos son los peores, catequistas y promulgadores de un nuevo estado de salud total.

Es clarificador que en el maravilloso libro Momo, de Michael Ende, sea tema central que el humo de los habanos que fuman los hombres grises provenga del tiempo que estos tristes seres les roban a los hombres. Yo ya me he dado cuenta que la mala de “Las tres mellizas y la Bella Durmiente” fuma todo el rato. En un acto horripilante, la mala arroja la ceniza de su cigarrito en el tierno cutis de bebé de la princesa Aurora. Qué se puede esperar de alguien así. Está claro el mensaje: no fumes que sólo las muy malas lo hacen.

En los Usa lo de echarte un cigarrito está pero que muy mal visto, que por eso las tabaqueras se concentran ahora en Europa, sobre todo en Europa del Este, que es donde están surgiendo masivamente nuevos adictos. Yo siempre me he preguntado que si el dromedario de Camel está hecho así, es como un dibu, para atraer al personal infantil y juvenil y eso me parece una canallada.

Las malas y las glamourosas de película siempre han fumado y hoy el cigarrillo en la pantalla no es políticamente correcto ni ya tiene glamour. Ni siquiera es ya un buen recurso dramático por manido, por usado, por lugar común. Nos quedan eso sí imágenes de cine gloriosas asociadas a un cigarrillo, qué sería de Humphrey Bogart sin uno de éllos…

A mí me parece muy bien que no se permita fumar en ciertos ámbitos, incluso en ciertos sitios al aire libre (zonas deportivas, parques infantiles), es cierto que los adultos no damos un buen ejemplo y cada vez soy más americana en eso de limitar mis cigarrillos por la vía pública.

Pues eso, menos humos, menos humos, eso es lo que necesitamos.

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