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La tristeza de Rachael






Blade Runner
Rachael se despertó sobresaltada, sudando tras la pesadilla, como si durante sus sueños hubiera realizado una particular y trabajosa travesía del desierto. Sus recuerdos estaban ahí, pero no eran sus recuerdos, y se echó a llorar porque sabía que su amiga Sarah, a la que quiso tanto, nunca existió. Ni su madre ni su infancia habían existido, porque era una replicante. Sus recuerdos le habían sido implantados. Todas sus conclusiones, reflexiones, certezas, todas sus sensaciones basadas en lo que había creído era su vida personal, eran una falacia sin ningún valor, que no se basaban en la realidad.

Irina sabía muy bien que el descubrimiento de que los recuerdos son falsos, es una de las experiencias más dolorosas que existen. Irina y Rachael son dos casos extremos, pero todos reconstruimos nuestro pasado, todos vemos el presente de diferente manera, a todos nos duele descubrir que quizás un hecho determinado que nos ocurrió, fue interpretado por nosotros de una manera totalmente incorrecta. En la película Matrix, tanto Neo como sus compañeros superan con admirable entereza el saber que sus vidas no son reales, que han sido creadas enteramente por un programa informático. De hecho, ese descubrimiento les lleva a luchar por vivir su propia vida, aunque sea una vida miserable, pero real.

El dolor es un mal trago. Las personas que han pasado por experiencias extremas nunca superan las experiencias vividas, pero aprenden a sobrevivir, y muchos de ellos se decantan por actividades artísticas. Escribir, pintar, bailar, volcar el dolor para poder seguir. ¿Qué hará Rachael para sobrevivir? ¿Quizás vivir intensamente a partir de ahora, siendo una replicante, para construir así los mejores recuerdos posibles para su propio futuro?

Rachael viaja por el espacio dentro de un mañana clamoroso, acompañada por Rick Deckard, el mismo hombre que le revela la falsedad de sus recuerdos, que se enamora de ella y por ello no puede matarla, aunque ésa es su misión. Irina viaja por el espacio interior, dentro de su habitación, construyendo realidades que quizás no existan jamás. Cuando está así, se escapa, se va, y los que la quieren ya no pueden hacer nada por ella. Confunde el afán de protección de los demás con graves interferencias a su libertad personal. Siempre buscó la soledad aunque ya nunca la podrá encontrar.

Tanto Rachael como Irina tienen un gran trabajo por delante que realizar: desbrozar, con manos de cirujano, qué recuerdos son suyos y cuáles no lo son, para así sentir que construyen su vida sobre una base fiable, una necesidad acuciante para el ser humano, sentir que todo es real… pero ¿qué es real?





2 comentarios:

Dragon de Azucar

La realidad es eso que sabemos que existe pero no podemos describir, esta a nuestro alcance aunque si la buscamos no la veremos. Es parte del pasado y del presente, pero tal vez no del futuro.

Me gustó esta entrada, ya volveré

Saludos

Carmen

¡Muchas gracias1 Yo encantada de tener un nuevo lector. bienvenido y gracias otra vez.

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