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Master Class






Mi compañera de piso Marga, a la que tengo harta con el tema de los blogs, al final ha accedido a acompañarme y aquí estamos, estampando nuestra firma a la entrada de la facultad donde se celebra una Master Class sobre blogs. Lo primero que recibimos Marga y yo es una carpeta bastante gruesa llena de documentación, y un par de libros sobre Web 2.0. Eso es lo que más me gusta de este tipo de reuniones, que siempre te dan un estupendo material y que luego siempre hay comercio y bebercio para que todos hagamos networking. Los ponentes son todos tíos menos Alicia Fernández, la abeja reina de la blogosfera, experta en periodismo y Web 2.0. Entre los asistentes se mantiene más o menos la misma proporción, cien tíos y unas seis tías, incluidas Marga y yo. Para colmo, en la rueda de presentaciones previas a la primera mesa redonda, la mayoría de ellas se disculpa por no tener un blog, y dicen que vienen aquí para aprender. Observo la risilla de satisfacción de Alicia Fernández y le doy un codazo a Marga:

- Y es lo que pienso yo: ¿nadie sabe que la blogosfera española tiene una abeja reina que impide a las demás coger alguna parte del pastel? Pero mira cómo se está descojonando la tía de saber que es la única entre todas, que es la más famosa.
- ¿Pero cómo dices que es una abeja reina? Se la ve muy simpática.
- Sí, sobre todo con ellos, pero ésta no ayuda a una compañera ni loca. La conozco bien, ya la he visto en otras reuniones. Es brillante, pero quiere ser la única presencia femenina en el Imperio de los Blogs. De eso nada, monada, pienso yo, pero la tía actúa como una barrera para todas las bloggers.

Está a punto de comenzar la primera ponencia y Marga traba amistad con dos chicos muy jóvenes que se sientan al lado de ella. Los tíos confiesan que están locos por los blogs, y Marga se lanza a responderles:

- Pero, bueno, ¿es que todavía no lo sabéis? Si los blogs van a ser borrados de la faz de la tierra por las redes sociales. Las nuevas generaciones pasan de escribir, os lo digo yo que lo sé de buena tinta, ésos escriben una frase de dos líneas, copian y pegan y ya está. Dentro de nada seréis unos dinosaurios.

¡Marga!

Y uno de ellos le pregunta todo mosqueado:

- ¿Es que acaso eres una troll, tía, que vienes aquí a hundirnos la paraeta?

Marga se da cuenta que ha metido la pata, e intenta arreglarlo como puede, pero para mí que no lo consigue:

- ¿Una troll? ¿Eso es lo que me dijiste el otro día, Lucía, esa gente que se dedica a molestar con los comentarios?

Mi amiga se les queda mirando fijamente:

- Vamos, no pierdo un minuto en leer un blog, lo voy a perder en escribir comentarios.

Los tíos se sulfuran un poco más, pero, sorpresa de sorpresas, le explican un poco cómo está el tema, a ver si Marga entra en razón:

- Pero es que no son sólo los blogs, como has dicho lo de las redes sociales como Facebook y Xing es todo un fenómeno. Vamos, que se está confirmando la teoría de los seis grados de separación, no sé si la conoces, la teoría que dice que sólo un máximo de seis personas nos conectan con cualquier otra persona en el mundo.

Y Marga les dice, ya con un aire maternal muy evidente y sacando toda su ironía aprendida en el aula:

- Conocemos la teoría. Sí, claro, ya me lo imagino, no veo lejos el día en que me comprometa con Brad Pitt. Yo paso de estar en una red social, con mi intimidad a la vista de todo el mundo. Bastante tengo con mis clases de cine.
- ¿Eres profesora de cine? Pues para ese tema una red social te vendría muy bien: podrías conocer cineastas, actores, técnicos. Pero sí es cierto que las redes sociales están causando mucha polémica, porque hay gente que muere y su ficha sigue colgada ahí pero claro, ya no sigue escribiendo mensajes. Reconozco que da un poco de yuyu.

Decidimos dejar de hablar y prestar atención a la primera ponencia. Marga me da un codazo señalándome a un chico que está escribiendo en su portátil:

- ¿Pero qué hace ése?
- Postear en directo.
- Pues sí que tiene prisa.

La primera ponencia es sobre posicionamiento en buscadores, un tema que me interesa mucho, así que saco mi bloc de notas y me pongo a tomar apuntes. En esto de tomar apuntes tengo mucha experiencia, así que no se me pasa ni una. A medida que uno de los mayores expertos de España va contándonos en qué consiste esta ciencia, voy sacando mis propias conclusiones. Marga no hace más que mirar al techo. Le falta sacarse el set de manicura y hacerse las uñas.

Gracias a este tío aprendo que debo definir mi segmento de mercado, conocer la manera en que hablan los clientes o los usuarios, para así poder hablarles en su mismo lenguaje. Nos habla de conceptos básicos como relevancia o popularidad y un largo etcétera. Confirmo que no tienes por qué ser un usuario avanzado en informática para poner en práctica muchas técnicas de posicionamiento en buscadores. El tema me interesa especialmente porque veo que es un oficio muy adecuado para los lingüistas, y ahí sí que creo que tengo algo que decir, porque el propio dominio del lenguaje es una ventaja competitiva a la hora de promocionar tu blog o web. El experto sigue hablando de cómo elegir la mezcla óptima de buscadores para promocionar cualquier blog. Me gusta esto de mezclar y agitar los buscadores, como si estuvieras preparando un cóctel.

Cuando el experto en posicionamiento termina de hablar, interviene el siguiente ponente, que es escritor, y cuenta que a él el blog le cuesta dinero y la gente se queda bastante perpleja con lo de que un blog cueste dinero. Pero si no tienes conocimientos técnicos, pues parece que toca pagar. El escritor empieza a desgranar todo lo que paga: por posicionar los contenidos, post a post, preparando los textos para los buscadores, inversión en campaña en Adwords, profusión de comentarios en otros blogs, que él no escribe, y explica tan tranquilamente que de eso se ocupan dos negros de la empresa que le posiciona el blog.

El último ponente tiene un blog que se llama Pésima Prensa, en el que pone a parir todos los errores de los medios. La verdad es que al tío se le ve bastante inquisidor, y ni siquiera es periodista o profesor de periodismo. Y casi provocando un escándalo entre la audiencia, y eso que es mayoritariamente masculina, suelta que es mentira lo que dice la prensa que las mujeres ganamos un 30% menos que los hombres. Murmullo en la sala. Marga y yo nos decimos instantáneamente: ¿Pésima Prensa? Pésimo blog.

Cuando terminan todas las ponencias, nos dirigimos con los demás a la cafetería del centro donde un estupendo ágape nos está esperando. Así me lo dice el organizador:

- Es que si no pones cosas de comer, la gente se larga enseguida, porque tiene hambre. Así hacéis networking sin prisas.

Eso. Eso. A hacer networking. Aunque es verdad que Marga y yo estamos muertas de hambre y por ahora no nos relacionamos con nadie, sólo nos preocupamos de comer y beber. Mi amiga y yo seguimos hablando sobre que la gente de cierta edad usa mucho el correo electrónico y pasa del Messenger, territorio casi exclusivo de los jóvenes.

- Una pregunta, Lucía. ¿Y a ti no te jode que al lado de tus e-mails salga publicidad específica de Google relacionada con el contenido de tus mails? ¡Parece que te estén leyendo, leches!
- Marga, eso lo hace un robot, te aseguro que nadie lee tus e-mails excepto el destinatario.
- ¿Me vas a negar ahora que Google nos tiene fichados a todos?
- Tienen los datos de tus búsquedas durante uno o dos años. Pero qué te crees, ¿que están ahí cotilleando los perfiles? Yo no me preocuparía por eso, todo lo contrario, yo en realidad lo que quiero es que me fiche Google y que el Googlebot descubra por fin que mi blog es magnífico y que se merece miles de visitas diarias.
- Ya. Pero respecto a todo lo que ha explicado el tío experto en posicionamiento…¿tú no has aplicado ya todos esos criterios de posicionamiento y no te ha servido de nada?
- Bueno, hay cosas que no hago. Como no puedo acceder a mi servidor, que para eso soy pobre y publico con Blogger, pues no puedo instalar nada en los directorios raíz ni alterar elementos HTML de mi plantilla que no existen. Pero sí hago otras cosas: me curro los contenidos, pongo etiquetas. Me faltaría por titular los vínculos, pero no lo hago porque como bien dices quizás no sirva de nada y fácil que puedo tener más de quinientos vínculos en el blog.
- ¿No dices que tus visitas aumentaron por la imagen de un árbol de Navidad? Pues haz eso: móntate un blog sobre la Navidad. Sabes que tendrías muchas visitas, al menos en los dos meses previos a las fiestas.
- Antes muerta. A no ser que me toque la lotería y pueda pagar un par de bloggers para escribir, porque aquí no me financia ni Dios.

El público está lleno de emprendedores que no pueden emprender porque nadie les presta el dinero: ni los bancos, ni la familia, porque si van a tener razón algunos expertos que dicen que la crisis del 29 nos va a parecer una broma, más vale guardar la pasta en el calcetín antes de que los bancos arramblen con todo.

- Ay, Lucía, a pesimista no hay quien te gane. Luego nos vamos de compras para olvidarnos de todo este rollo.

De pronto, un hombre encantador, un reputado blogger de Relaciones Públicas, se acerca a nosotras y nos da conversación. Es uruguayo, y tiene un toque afable y sexy. Nos trata divinamente, a pesar de que yo aquí no soy nadie: el día que consigo cien visitas me puedo dar con un canto en los dientes y mi voz no es una voz influyente en la blogosfera. Marga sigue haciendo de abogado del diablo:

- Aquí estáis todos emocionados con los blogs, pero hay blogs malísimos, menos el de mi amiga Lucía, claro está, que está aquí y la tenéis que descubrir. Una cosa es defender el formato y otra los contenidos, que los hay horrorosos.

Me ruborizo ligeramente con los halagos de mi amiga y entonces se nos acercan los dos chicos que hemos conocido en el salón de conferencias y me preguntan:

- ¿Has traído tarjetas?

Me río:

- He traído miles, ¡un blogger sin tarjetas no es nadie en un encuentro de bloggers!
- Pues reparte.

Marga ya está harta de networking y la verdad es que casi no me quedan ya tarjetas que repartir, y a la vez he recogido varias. Me las leo por encima: cuántas cosas interesantes está haciendo la gente. Yo me hubiera quedado hasta la madrugada hablando de estos temas, pero como veo que mi amiga no aguanta ni un minuto más, entre bienes y parabienes nos despedimos de todos y nos vamos al centro comercial de la ciudad, donde Marga tiene intención de fundir la tarjeta de crédito.

To be continued

Lucía Scoop





2 comentarios:

Anónimo

Hola Carmen: Por diversas razones, que no vienen al caso, no había podido entrar en tu blog y, niña, he quedado maravillada; tanto por la estética del nuevo formato como por el buen gusto para elegir la música y la alta calidad de los textos. Me pasé horas leyendo y releyendo la Casa de Marga. Sólo puedo decirte una palabra: FELICIDADES por tu talento. Vienen las vacaciones de verano, en mi casa y mi trabajo todo regresa a la normalidad y podré seguir tu blog de forma más asidua, pues supongo que tú el blog no lo vas a dejar ni en vacaciones.
Enhorabuena y ¡adelante!
Olga.

Carmen

¡Olga! Qué alegría, cuanto tiempo. Muchas gracias por los ánimos, sí, hice cambios en la plantilla, me apetecía que quedara más profesional y sí, la verdad es que estoy en racha, escribiendo mucho. ¿Vacaciones? Bueno, a lo mejor relajo algo el ritmo, pero seguiré escribiendo. Un beso y gracias por todo.

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