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Eva






Érase una vez una niña de ojos profundos, marrones como el chocolate. Se llamaba Eva y no conocía el amor. Era rosa y crujiente, y andaba despacio como la tortuga de Momo, portando el tiempo de los hombres en su caparazón. Eva tenía un mundo, un mundo redondo en el que pasaban las más increíbles aventuras, donde los héroes y las princesas no se conocían pero se intuían, esperando que un beso alado, un pájaro privado, sellara su amor eterno. Eva acababa de descubrir este mundo que era azul, como en los sueños, y todas las noches descubría una ciudad nueva, un hombre desconocido, un río infranqueable, un hada nocturna o un ángel desterrado del paraíso.

Eva no tenía edad, porque nunca había nacido y nadie le decía todos los días si había vivido mucho o poco. Su azul inconsciencia viajaba por la habitación, rodeándola con sábanas de finos hilos transparentes. Era una heroína del silencio.

Un día que salió a pasear por el espacio, descubrió una figura sorprendente. Era como Eva pero ella no lo creyó así y la prejuzgó diferente. Esa diferencia le incitó a rodear aquel ser con las manos, a querer conocer a aquel algo extraño, que despedía una luz sin sombras, blanca y dura. Eva le atrajo hacia su seno y, entonces, ya no pudo quitárselo de encima. Eva conoció la consciencia a dentelladas, una espada que le desgarraba, conoció la marca de un estigma que intuía ya no la abandonaría nunca. El espacio la arrastró y la separó de aquella figura que le estaba destrozando. Eva sintió cómo su mundo, un lecho de plumas materno, un útero oscuro y acogedor, la acogía otra vez en su regazo. Se dio cuenta entonces que echaba de menos aquel dolor. Se asomó a la ventana y en el camino vio a un joven que le sonreía. En él adivinó de nuevo el dolor y corrió hacia él. El joven la envolvió con su manto, le roció los pechos con agua salada, y fue entonces cuando Eva vertió sus primeras lágrimas de amor.

2 comentarios:

Anónimo

Otra vez he entrado en tu blog y me has impresionado una vez más. El de hoy es de una fantasía y de un lirismo extraordinarios que no había adivinado en tus escritos anteriores. En cuanto al de ayer, con tu reflexión sobre los jóvenes y la oportunidad de las nuevas tecnologías, debería ser conocido por muchos padres y profesores.
Me gusta leerte, Carmen, y me atrevo a hacerte una sugerencia: ¿por qué no pasar el contenido de este blog a un libro?
Como siempre, un cordial saludo.
Olga.

Carmen

Bueno, muchas gracias, pero no sé, yo considero a estos textos embriones, a ver cuándo llega el momento en que me ponga a escribir de verdad... Soy consciente que escribir a tiempo completo es un lujo hoy en día, pero quién sabe, se lo pediremos al Universo... ¿Un libro? Um, todo es posible:D Un cordial saludo, Olga

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