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Agravantes





Por fin, el Congreso de los Diputados ha solicitado que la ingesta de alcohol y drogas sea un agravante a la hora de juzgar un caso de violencia de género, y no un eximente, como hasta ahora. No entiendo el retraso en tomar esta iniciativa, porque esto ya lo decía Celia Villalobos hace miles de años, y la tomaron por loca, y como la señora valía tanto la expulsaron a Andalucía, que es lo que se hace en este país con los políticos de verdadera valía: da igual el exilio europeo que, en este caso, el ostracismo andaluz. Pero está bien que se sepa que estos señores maltratadores se calientan en el bar, y anulan su conciencia mediante el uso de alcohol y drogas. De eso van: de tomar un cubata detrás de otro que les dé la energía suficiente para dar la paliza de su vida, la definitiva. Espero que a partir de ahora algunos se lo piensen mejor antes de emborracharse hasta la muerte o drogarse hasta las calzas.

Y me quedo muerta con la noticia de que en Brasil, famoso por dar al mundo las mejores modelos de pasarela y ser los reyes del desparrame sexual en playas y carnavales, una estudiante haya sido expulsada de la universidad, y acosada e insultada por sus compañeros, por llevar minifalda. La chica estaba muy bien. A lo mejor todo ha sido por eso. No puedo evitar imaginar el posible terror de sus compañeras, el terror en sus conciencias de haber barajado siquiera esa posibilidad, alguna alumna que hubiera dudado ante el espejo sobre ponerse esa prenda o no. Esa universidad debería repartir burkas gratis.

Al hilo de la noticia de la joven brasileña, pienso que lo más cruel de todo esto es que no sólo fue acosada por los varones, sino también por sus compañeras mujeres. Las mujeres se conviertieron así en fieles colaboradoras de la garantía moral que debe imperar en una sociedad comme il faut, donde mostrar un trozo de pierna se convierte en un insulto letal. Y no puedo evitar acordarme de unas declaraciones de Jane Campion, que dice que no entiende que exista alguna mujer que no sea feminista, y me deja de piedra. ¿Tan elevada está que ya no conoce a mujeres no feministas? La imagino rodeada de técnicas, actrices, amigas escritoras y guionistas y por un lado pienso que qué suerte y hasta siento un poco de envidia. Pero por otro lado la frase me hace pensar sobre que la directora neozelandesa desconoce algunas cosas obvias. En Occidente es fácil encontrar a las no feministas: son esas mujeres cuya máxima aspiración es encontrar un buen marido y aparcarse, arrinconarse, esas mujeres que piensan que la vida es deber a alguien y sacrificarse por alguien. Muy similar es el caso de las mujeres árabes, que sólo cuando alcanzan una edad avanzada se convierten en las reinas de la casa. Cuando uno ha conseguido el poder, ¿qué interés tiene en cambiar el sistema?. Así, la mujer árabe ya madura somete a las hijas y a las nueras a una esclavitud infernal, y el sistema de opresión a las mujeres se perpetúa a sí mismo, con la máxima colaboración de las féminas. ¿No sabe Jane Campion que el esclavo no es consciente de que lo es, que no puede ni siquiera atisbar un futuro diferente en su conciencia? Hablarle de libertad es como querer meter un círculo en una cabeza llena de cuadraditos.

En cambio, yo pienso que a las mujeres no les interesa en realidad perpetuar un sistema en el que son tratadas como esclavas o en el mejor de los casos, como ciudadanos de segunda categoría. No se puede ser cómplice de un sistema que no te protege y hay que abrir el camino a las generaciones venideras: es nuestra responsabilidad. Es cierto que qué no haría una mujer en circunstancias desesperadas para poder sobrevivir, es verdad que hay que ser muy valiente, muy consciente, para poder derribar las estructuras. Pero es intolerable que las sigan matando bajo este clima de silencio social terrorífico. Así que, chicas, sigamos demoliendo cimientos ;D

Gracias. Un saludo.




2 comentarios:

Lorena G.B

Total y rotundamente de acuerdo :)

Carmen

Gracias:)

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