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Arriba las mamis







Algunos consejos apurados o cómo sobrellevar mejor el maravilloso hecho de la maternidad. Comencemos.

- Olvídate de ligar si acudes a una encantadora reunión con amigos y familiares. Nadie entenderá que como mami necesites echar una cana al aire de vez en cuando. Todo lo contrario, asume que el ser mami es una especie de sacerdocio social, en el que todo el mundo esperará que te encargues de los niños y los abuelos en cuanto lleguen los cafés y antes de que lleguen las copas. Aunque lleves años sola, nadie sacrificará ni un minuto de su soltería por ayudarte y la fiesta seguirá sin ti.

- Si estás casada, olvídate de disfrutar de cenas románticas con tu marido, por lo mismo, nadie entenderá que tu chico y tú necesiteis estar unas horas a solas. A no ser que estéis dispuestos a pagar canguro, cena, copas y a no poder relajaros totalmente pensando en lo que pueda estar pasando en casa. A no ser que pertenezcas a la clase alta, pocos matrimonios con hijos pequeños pueden permitirse esos dispendios en los tiempos que corren. Como le decían a Julia Roberts, en La boda de mi mejor amigo, recuerda: Esto también pasará.

- Así que, ya sabes, olvídate de ligar en reuniones sociales, ni hablar de hacerlo por la noche en cualquier discoteca, porque NUNCA sales por la noche y recurre a redes sociales como Meetic y Facebook. A la chita callando. A traición. Preséntate ante los demás con hechos consumados y suelta la bomba: “Tengo una cita”. Funciona. Sólo así los demás se dan cuenta que te mereces divertirte un poco como premio por comportarte como una jabata todos los días. Ah, y de paso, consejo de oro, lígate a alguien que entienda que una mami nunca está al cien por cien disponible y que sepa que la cita se puede caer en cualquier momento, por cualquier circunstancia.

- Si acabas de tener un bebé, acostúmbrate a que la gente crea que tu bebé y tú sois siameses y que si has salido a la calle sola es porque lo acabas de tirar al cubo de la basura. Esto dura unos meses, lo bueno es que pasa, y le pasa a todas las mamis.

- Huye de los CRIMINALIZADORES como de la peste. A veces no es fácil, porque estos especímenes suelen encontrarse también dentro de la propia familia. Son los que se hartan a darte consejos sobre todo: sobre cómo debes alimentar a tus hijos, qué programas de televisión deben ver, y son expertos en lanzar constantemente críticas encubiertas sobre el modo de abrigarlos, de educarlos, y un largo etcétera. Descubrirás que la gente puede llegar a hilar muy fino. Sorprendentemente, los que más consejos dan sobre la crianza de los hijos suele ser la gente que no tiene hijos. Ni caso. Tú eres la que está 24 hours day full time, la que está trabajando con todo su amor para que todo, como un delicioso guiso cósmico, salga adelante, y no te mereces ni una crítica. Ya se sabe, las críticas son babosas, y las críticas constructivas son babosas vestidas de etiqueta. La criminalización de las madres es una forma más de control social sobre las mujeres, que debes echarte a la espalda con urgencia. Hablar de esto con otras mamis es terapéutico: descubrirás que no eres la única en ser criticada todo el tiempo, y te ayudará a encontrar apoyos reales y efectivos.

- Si eres madre soltera, alégrate porque a pesar de todo, eres realmente libre. Los maridos pueden ser un encanto, pero por lo general dan mucho trabajo. Descubrirás que las mujeres casadas en realidad tienen un hijo más, así que en ese sentido no las envidies, porque ellas igual que tú se sacan las castañas del fuego ellas solitas. Si decides que tu hijo vaya a un colegio indostaní, nadie podrá expresar su opinión al respecto, lo que te favorece.

- Huye de los que creen que por el hecho de ser madre no te gusta ir al cine, al teatro, a bailar, viajar sola o hacer lo que sea. Como mujer, sabes que los ratos que te dedicas a ti misma te hacen mejor persona y mejor madre. Aprende a cargar las pilas a menudo para poder criar con más energía a esas maravillosas criaturas.

- Busca gente agradecida, aunque no te ayude. Gente que agradezca que hayas puesto a esa maravillosa personita en sus vidas y que valore que seas tú la que se ocupe al cien por cien del asunto.

- Y recuerda que la auténtica suertuda eres tú: los hijos son la mejor escuela contra el egoísmo, lo que abrirá tu mente hacia el auténtico conocimiento. Atrévete a entrar en esa confraternidad de mamis casi sagrada, de alegre e inocente sabiduría compartida, sí, esa certeza común, ese trabajo de amor que no necesita ser confirmado por nadie más para saber que es uno de los mejores trabajos que existen.

Gracias, mamis de todo el mundo y adelante:D

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