Buscar

Aciertos y errores





Científicos del Massachussets Institute of Technology (el mítico MIT de Boston) han descubierto mediante experimentos con monos que las células del cerebro implicadas en los procesos de memoria y el aprendizaje responden y aprenden mejor con los aciertos. Los científicos han observado que con los errores apenas hay cambios en el cerebro y el comportamiento no mejora. Es decir, mediante los aciertos las neuronas del cerebro procesan la información de un modo más pertinente y efectivo. Por lo que se cumple lo de el hombre siempre tropieza dos veces (o más) con la misma piedra, y que se aprende más con el éxito que con el fracaso.

Bombilla que ilumina el cerebro con una idea


Este descubrimiento científico me encanta, porque en realidad, es algo que yo siempre me había planteado. Me desagradan esas corrientes empresariales que incitan a aprender a los empleados, o a los estudiantes, mediante el análisis de los errores, o los fracasos de otros. Me parece una corriente equivocada. Mientras nos focalizamos en lo que va mal, perdemos la ocasión de focalizarnos en lo que va bien, y profundizar en esa línea positiva. Tiene cierta lógica comprender que se aprende más mediante los aciertos, porque simplemente hemos hecho las cosas bien y esas estrategias aprendidas, que han funcionado adecuadamente, generarán más éxito en el futuro. Hace poco me enviaron información de un curso de cinco días sobre el análisis de errores empresariales, prefiero no decir la institución. Yo creo que los proyectos empresariales deben ser un poco como las citas a ciegas, una mezcla de necesarias actitudes: Espera lo mejor, prepárate para lo peor y confórmate con lo que venga:D

Como dice Antonio González-Barros, en su libro Cómo ser feliz cada día,- libro que descubro a través del blog de Ángel María -, hay que pasar a la acción. Pensar, planificar, soñar, todo eso está muy bien, pero hay que perseverar. El autor aconseja calcular los imprevistos, saber que en todo proceso de cambio hay unas resistencias, esquemas caducos que no funcionan, pero que ahora resultan más fáciles de detectar y cambiar. Recomienda escribir y escribir lo que uno desea. Para mí es muy importante también imprimir. Lo impreso tiene una fuerza inusitada. Muchos escritores, y emprendedores, imprimen sus sueños y los cuelgan en el tablón del despacho, puede ser la estructura de la novela, un plan de acción publicitaria, etc. Los protagonistas de Millenium imprimen absolutamente todo el material con el que trabajan en sus investigaciones, y lo cuelgan por toda la casa. Simplemente levantar la vista y ver toda esa documentación, puede darte la pista definitiva en algo que estás investigando, o deseando saber.

Decía alguien: Corre en dirección a tu miedo. Una manera de dar forma a tus sueños es decirte a ti mismo: Donde te estás conteniendo, aprieta el acelerador, donde no quieres entrar, porque tú mismo eres consciente de que puedes mover un centímetro, o un kilómetro más allá, tus límites, ahí hay que entrar. De cabeza. Como en el teatro, a calzón quitado.

Un libro que me recomendaron leer, pero que yo veo un libro muy duro, es El libro negro del emprendedor, de Trías de Bes. Leer este libro puede hacerte tirar la toalla en tus proyectos, precisamente porque incide en los errores y no en los aciertos.

Dice Trías de Bes que un rasgo que caracteriza a los auténticos emprendedores es que no contemplan la posibilidad de fracaso. Pero eso se contradice con el pacto previo que menciona en el libro de cómo vamos a repartir los regalos con los socios, si todo termina. En realidad, pactar antes de emprender nada está muy bien. Josep Vicent-Marqués, sociólogo, fallecido en 2008, aconsejaba pactar a las parejas antes de empezar la convivencia. Si no se pacta, todo se da por supuesto y el miembro de la pareja más trabajador va haciendo cada vez más cosas, y se va hartando, claro está.


Trébol de 4 hojas

En cambio, La buena suerte, un libro muy positivo que también es de Trías de Bes, explica cómo cultivar la buena suerte es imprescindible para atraer las oportunidades. En el libro, dos caballeros tienen que encontrar un trébol de cuatro hojas en un bosque húmedo y oscuro, donde no se dan las condiciones más apropiadas para que crezca un trébol. Uno de los caballeros se lamenta amargamente por esto, y pasa días y días deambulando por el bosque quejándose, sin hacer nada. En cambio, el otro caballero decide preguntar a unos y a otros cómo puede hacer nacer un trébol de cuatro hojas, y así aprende a cultivar la tierra, a apartar las ramas para que pueda entrar el sol… y consigue su objetivo.

Me encanta que este escritor compare el proceso de creación de una empresa con la creación artística. Un emprendedor, al igual que un artista, reconoce en sí mismo un vacío interior que necesita llenar. Como dice el autor, ¿por qué se empeñaría alguien en hacer algo así? Porque no tiene más remedio, porque no puede hacer otra cosa. Por que si no emprende, pinta, escribe, dibuja... se muere. ¿Con qué objeto? Como diría Paul Auster, "ninguno que se me ocurra..."

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails