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Emma y el Big Bang







Emma Thompson ha estado recientemente en España para promocionar La niñera mágica y el Big Bang, película escrita e interpretada por ella misma, y como siempre, la actriz británica derrochó elegancia y simpatía con los periodistas, dándoles el gusto de chapurrear un poco de español. En la película, Emma da vida por segunda vez a Nanny McPhee, según ella, una “Sergio Leone de las guarderías”. Tanto la actriz como la directora, Susan White, afirman que los niños necesitan un mundo de normas claras y concisas, un universo de autoridad, para sentirse seguros. Dice Emma que este personaje es su corazón, su alma, su todo. Y que en realidad no escribe para niños porque “no son distintos a nosotros: sólo que no han vivido tanto tiempo, pero no son de otro planeta, ni hablan otro idioma, y si hay alguien que entiende de cosas del corazón son los niños”.

La niñera mágica es una fea y severa señora que viene a poner las cosas en claro a unos niños que se están portando mal. Emma se queja de que a su edad es difícil conseguir buenos papeles, así que se los escribe ella misma, o sea, “yo me lo guiso, yo me lo como“, que me parece una muy buena actitud. Considero a Emma Thompson una escritora, guionista y actriz de primer nivel, y aún recuerdo, como un sueño maravilloso, su fructífera relación personal y profesional con Kenneth Branagh, unión que dio tan buenas películas como Enrique V y Los amigos de Peter, aunque fue James Ivory quien la encumbró como estrella internacional con Regreso a Howards End.


Emma Thompson
Gracias a Emma, muy implicada y comprometida con causas sociales,descubro la triste historia de Elena, a través de la exposición itinerante Journey contra la trata sexual de mujeres. La actriz expresa su rabia: Estas situaciones no son aceptables en el siglo XXI. Yo pasaba cada día por el salón de masajes en el que trabajaba Elena. Ella ni sabía lo que era un condón cuando conoció a su primer cliente. No hablaba inglés. Nunca había visto un hombre desnudo. ¿No le pareció raro a él? ¿No pensó que quizá la chica no era libre? Pagar por acostarse con una víctima de trata es como cometer una violación. Pide a los gobiernos que acometan estudios sobre los hábitos sexuales de la población, diciendo “lo bueno del sexo es que es gratis, ¿por qué tantos hombres pagan? Hay que saber por qué pasan las cosas".



Por suerte para nosotros, a Emma todavía le toca interpretar buenos papeles adultos en la industria como en la película Last Chance Harvey, dirigida por Joel Hopkins en 2008, donde interpreta a una solterona excéntrica que vive con su madre, que tiene muchas citas amorosas pero éstas se convierten en un absoluto desastre, y que está obsesionada con la creencia de que su vecino polaco es un asesino en serie aún no detectado por la policía. El personaje de Emma conoce a Harvey, interpretado por Dustin Hoffman, un creativo publicitario divorciado al que se le está agotando la imaginación, y este encuentro cambiará sus vidas y les hará creer de nuevo en el amor, en que nunca es tarde para comenzar de nuevo.



Toda esta historia de la nanny de Emma, me recuerda no sé por qué otro estreno reciente, - el pasado diciembre - , una película basada en Donde viven los monstruos, el libro escrito en 1963 por Maurice Sendak, y que ahora se ha convertido en película gracias al genial e iconoclasta Spike Jonze. Este cineasta tiene una filmografía muy interesante. Descubrí a Jonze en Youtube, como director de un vídeo de los Fatboy Slim, donde Cristopher Walken se pega un bailecito absolutamente genial. Es un cineasta para seguirle la pista.

En Donde viven los monstruos, Max es un niño que se porta fatal con su madre, así que es castigado en su habitación y entonces imagina que llega a la isla de los monstruos, donde permanecerá días, meses, años. Un mundo donde Max da rienda suelta a su violencia y su agresividad, hasta que descubre que la violencia no es tan buena si siempre hay alguien que sale herido. De repente el niño se da cuenta que sólo quiere volver a casa con su madre. Para su sorpresa, cuando llega, su madre le había preparado la cena, y ésta todavía estaba caliente.

He descubierto gracias a mi rorro, y estas dos películas han sido dos pistas definitivas, que a los niños les encanta la fealdad, por ejemplo esos dinosaurios que triunfaron las pasadas navidades, y pardiez que eran feos los bichos en cuestión. Aman los dragones, y todavía les fascinan más los monstruos, sin olvidar que también les inquieta y atrae el hecho de la maldad encarnado en el malo de la película, que lucha denodadamente para que el protagonista no cumpla sus objetivos. En este tema de la fealdad, o la crueldad, no digo nada nuevo si digo que la maldad está muy presente en los cuentos de tradición centroeuropea y que la oscuridad ha atraído desde siempre al ser humano desde Goethe, Poe, el expresionismo alemán, pasando por la novela negra, los thrillers psicológicos y muchas más variantes de expresión de esos miedos tan humanos, y a la vez tan universales, pero que inevitablemente, nos ayudan a aprender.

Gracias, un saludo:D



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