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400 posts... y más madera







Hoy El blog de Carmen cumple 400 posts, y me acuerdo de otros muchos 400. Hoy, como si fuera una preciosa casualidad, una niña alegre y vivaracha llevaba el número 404 en una camiseta de manga corta, y como todos los demás, lucía alegre sus brazos desnudos en esta ansiada y esperada primavera, tras un invierno que a muchos de nosotros nos ha parecido desesperadamente largo.

Pienso que Orlando, el personaje de Virgina Woolf, necesitó 400 años para escribir su novela, El Roble. En esos 400 años, que empiezan en el período isabelino, Orlando se convierte en mujer y descubre que los círculos literarios están cerrados para las féminas y que la misma propiedad de su palacio peligra debido a las leyes que impiden a las mujeres tener propiedades. Orlando, que nació hombre, se convierte en mujer, pero su personalidad no se ve alterada: es la sociedad la que le/la mira ahora de una manera distinta, negándole oportunidades. Ya en los albores del siglo XX, encuentra al amor de su vida. 400 años le costó, ya era un alma vieja, pero el buen apreciador de toda su complejidad humana, femenina y masculina, llegó por fin.

Recuerdo también Los cuatrocientos golpes de François Truffaut, donde Antoine Doinel, el álter ego del cineasta, es un adolescente parisino no muy apreciado por su propia familia. Les quatre cent coups es una expresión francesa que se podría traducir como “hacer las mil y una trastadas”, que refleja como Doinel se desliza hacia los límites del delito para superar su frustración por el rechazo de su familia, pero la expresión también se refiere a los muchísimos golpes que le propina la vida al personaje.

Más de 400 mujeres de 53 países estuvieron presentes en el V Encuentro Mujeres por un mundo mejor que se celebró en Valencia. La vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega dijo claramente que la crisis no debía servir de coartada para frenar el desarrollo profesional de las mujeres y en una entrevista, para mí emocionante, que dio a TVE, le dio las gracias a la periodista por la oportunidad de poder hablar del Encuentro. Lo repitió dos veces, con una enorme sonrisa de agradecimiento. Ahí entendí que hasta a una vicepresidenta le cuesta salir en televisión si el tema a discutir son las mujeres, tema menor en la mayoría de las agendas de los medios.

En su último informe, la ONU prevé que en los próximos años una de cada cinco mujeres será violada o sufrirá un intento, y que una de las mayores luchas de los gobiernos actuales debe ser la lucha para erradicar la violencia de género. La premio Nobel Maathai incitó a los gobiernos europeos a ayudar a que “África no se convierta en un desierto” y pidió políticas más activas para que los “hombres de poder” africanos vean a las mujeres como iguales. Para mí algo muy difícil, pero la utopía siempre es un buen objetivo, atreverse a lo imposible es lo que ha hecho que la humanidad dé saltos gigantescos… Las palabras de Maathai me llevan a rememorar mi estremecimiento al leer el consejo que un padre libanés dio a su hija, una actriz libanesa ya afincada en Francia: “Ten cuidado, hija, los hombres en este país son unos monstruos con las mujeres, se bajan la bragueta como si armaran una metralleta”.

A veces 400 no es un buen número, es el número de horas de vídeos pedófilos que fueron incautados recientemente a un cura español afincado en Chile, donde instituciones eclesiásticas españolas le enviaron para que siguiera cometiendo sus fechorías, simplemente, en otro lugar.

Y… no tiene nada que ver con el número 400, pero otra vez, Elvira Lindo, das en la diana, y con tu artículo de ayer en las páginas de domingo de el País, me volviste a estremecer. Me relamo del gusto constatando domingo a domingo que una escritora con una tribuna tan privilegiada como la Lindo apele a referencias femeninas, algo que tanto necesitamos las mujeres, que nos hablen de escritoras, de científicas, de mujeres influyentes en la historia… Sin referencias femeninas a emular, cada mujer inteligente que quiera traspasar límites en su trabajo, tiene que reinventar la historia y empezar de nuevo, desde cero.


Jo March
Dices que visitaste la casa de Louise May Alcott, que sentiste la felicidad como algo sólido, que la sentiste a ella, a la autora. Dices “os juro que la vi”. ¿Viste a Jo también, Elvira? Sí, esa niña escritora, ese personaje de 1868 que ha empujado desde entonces a tantas generaciones de niñas a escribir. ¿La viste subiendo a los árboles, jugando a juegos de chicos, rellenando fruiciosamente papeles con sueños y libertad, allá arriba, en el desván, o ensayando alguno de sus papeles con gran dramatismo y seriedad? Gracias, Elvira, por traernos de nuevo a Jo March, a la que toda mujer inteligente y apasionada por la vida (“ay, esto no me lo merezco”) nunca debe olvidar.




4 comentarios:

Marita

Felicidades Carmen...por esos 400 blogs...y por muchos, muchos más...besos

Carmen

Marita, muchas gracias, guapa!y mira lo que son las casualidades y las traiciones al lenguaje:D has dicho... 400 blogs, jaja, aún no lo hemos hablado, pero uno de mis sueños es montar una gran red de blogs, supongo que no tanto como 400!! Pero me ha hecho mucha gracia... gracias, Marita, qué gusto tener lectores como tú. Muchos besos para ti también

Jose

A por otros 400 posts o blogs, o las dos cosas a la vez

Carmen

Gracias, Jose. Sí, jaja, quién sabe:D

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