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50 céntimos





Farmacia en la avenida
- 50 céntimos. ¿Eso es todo? ¿Sí?

Catherine palma trémula su monedero, y paga el equivalente a medio dólar por tres medicamentos distintos: un antibiótico, un inhalador y un antihistamínico. La cojo del brazo suavemente.

- ¿Nos vamos?
- Sí

De pronto, a mi hermosa Catherine le da por soltar el bolso muerta de la risa en medio de la acera, estamos en medio de una desierta avenida llena de árboles y la verdad es que nadie nos ve. Catherine empieza a soltar carcajadas, una detrás de otra, ya no puede ni mantener su propio equilibrio corporal y se apoya en la pared, recogiendo su cabeza con las manos y sin parar de decir:

- Oh, my God, oh, my God, disculpa, Alberto, no puedo evitarlo. Jaja

Apoyo el brazo contra la pared, casi rodeándola y le pregunto, mirándola a esos ojos azules increíbles. Procuro estar a un palmo de su cara.

- ¿Qué es lo que te hace reir tanto? Para ya… te vas a desmembrar…

Ella se me zafa del abrazo muy graciosamente y recoge su enorme bolso de la acera.

- Alberto, ¡50 céntimos! ¡Por tres medicamentos!
- Sí, claro, te he pasado las recetas de mi seguro médico, para una vez que vienes a España a verme…
- Oh, Dios, Alberto, ¿sabes cuánto me hubiera costado esto en los USA? No sé, diez, quince dólares. Lo que más nos asusta a mis amigos y a mí misma es rompernos una pierna o algo así, no quiero ni contar una enfermedad grave, es que te arruinas. ¿Lo entiendes?
- Bueno, eso ahora va a cambiar…
- Sí, estoy muy orgullosa de eso, más de treinta millones de personas en mi país van a tener un seguro médico. Ya era hora. Y ha sido muy difícil conseguirlo.

Mi rubia preferida se está poniendo profunda. Como a mí me gusta. Paramos en un banco y ella saca una botellita de agua para tomar sus medicamentos.

- Yo, Catherine, bueno, mucha gente vemos esto como algo clave, que por fin tengáis un sistema sanitario parecido al europeo. ¿Y no le va a meter mano tu presidente a otras cosas que necesitarían también una reforma urgente?
- Buf. Ya sé a lo que te refieres. No hablemos de eso ahora, ya lo hemos hablado mil veces en mil e-mails distintos, a veces creo que a los europeos se os va la mano con la demagogia, hay que estar allí para saber qué cambios se pueden acometer. Mi presidente es un buen tipo, pero ha elegido vivir. Le necesitamos vivo para conducir esta época de cambio. Así de sencillo.

Vuelvo a intentarlo y esta vez la rodeo con mi brazo por la espalda. Esta vez ella no retira su cuerpo. Me lanzo a la piscina y le acaricio la mejilla, con suavidad, no quiero asustar.

- Em… ¿te parece que comamos algo? No quiero que esos medicamentos agujereen tu estómago, ¿estás mejor? Eso, comemos y vemos todos esos vídeos de Muchachada Nui y nos reímos, ¿no?…

Catherine se ríe ahora, echa hacia atrás levemente su cabeza, y sin mirarme a los ojos, porque le da vergüenza, pero cogiéndome de la mano, me dice:

- Yes, we can. Jaja

Jaja




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