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Llamando a Elena IV

Lee Strasberg y Al Pacino

- Hola, Lucía, qué tal.
- Mal. Elena: mal.
- Hija, siempre estás igual.
- ¿Cómo voy a estar? Estoy empezando a odiar las citas. En cuanto se enteran que leo a Chéjov, a Stanislavski o a Lee Strasberg, salen corriendo. Te estoy hablando de tíos licenciados.
- Ah, pero eso no tiene nada que ver, hija mía, la universidad española lo licencia todo. Pues esos tíos no valen la pena, Lucía. Acuérdate del caso de Amalia, que ya sabes que dirige el centro de investigación más importante de la universidad.
- Ah, sí… ¿Qué le pasó? Recuérdamelo.
- Pues eso, que un tío, en una cita amorosa, ¡un investigador del mismo laboratorio!, le dijo: “Yo, por inteligente, no te veo mujer”. Amalia estuvo muy dolida con esto durante un tiempo.
- No me extraña. Qué animal. Si es que no se enteran de nada. Pues yo qué quieres que te diga, no estoy para cobardes. Tengo muchas cosas que hacer.
- Sí, señora. Ya llegará el valiente. Un buen vino sólo puede ser apreciado por un buen catador.
- O no.
- Pues que no llegue, yo estoy muy feliz con Mario, pero fíjate en el caso de las mujeres que desarrollaban actividades artísticas en el siglo XIX, actrices, escritoras, muchas se decidieron por el celibato para poder trabajar. No parece que haya cambiado la cosa mucho.
- Pues no me apetece ser celibataria, la verdad, a estas alturas del siglo XXI. Lo de tu Mario es excepcional. Lo que te apoya en todos tus proyectos. Lo que te admira.
- Sí.
- Oye, ¿y tu esposo no tiene ningún hermano, o primo, o lo que sea, así, parecido a él?
- Jajaja, no, es hijo único.
- O sea, que su madre lo echa al mundo y va la tía y rompe el molde. Eso no se hace, es algo muy injusto para la mitad de la humanidad, o sea, nosotras mismas.
- ¿Y qué vas a hacer?
- No sé, no estoy por ponerme a disimular, enseguida me entusiasmo y empiezo a contarles mi trabajo como actriz, mis lecturas, que ando rodando un corto y componiendo la banda sonora con unos amigos…
- Chas. Pues no se te olvide mencionar que saliste en todas las portadas de los periódicos de esta ciudad cuando hiciste de Adela en La Casa de Bernarda Alba el año pasado.

Adela
- Jaja. Ya, lo que me faltaba.
- ¿Y el sindicalista? ¿No era un hombre tan liberal?
- Otro que tal, también salió huyendo. Si es que el machismo no entiende ni de izquierdas ni de derechas.
- Cierto. Verdad como un templo. Mira lo que le pasó a las tías en la Revolución Francesa, y en las dos guerras mundiales, fueron las primeras en ir a las barricadas o a las fábricas, y luego las mandaron a todas a casita. Arriba el proletariado.
- Sí, como siempre, pero sin contar con las mujeres. Mira… me voy a centrar en el trabajo, creo que necesito descansar una temporada de estos flirteos infructuosos… no hago más que escuchar Un hombre de verdad, de Alaska. Para animarme.
- Ah, esa canción está genial, bueno, todas las de Alaska de aquella época, algunas de ahora también. Mira, Lucía, tú, para arriba. El que deja escapar a una Lucía, es que no está bien de la cabeza. Y como le decían a Carmen Maura: tú vales mucho, nena.
- Pos anda que tú.
- Jaja. Oye, pues pásate este fin de semana a comer y que Mario te dé unos buenos consejos acerca de los hombres.
- Hecho. Seguro que me vendrán muy bien. Tu chico tiene la cabeza muy bien amueblada. Por eso está contigo.
- Jaja, gracias. Besos, guapa.
- Y muchos más para ti.

Verde, que te quiero verde
Juan Manuel Serrat

2 comentarios:

Marita

Carmen, esto me parece un "deja vu" de conversaciones que a veces tengo con mis amigas. No sé si reir o llorar, pero mejor me rio y me sigo riendo aunque a veces se me salten las lágrimas, porque cuando uno piensa que tiene onda con alguien y que las cosas continuarán, el otro no piensa igual, o te dice te mereces a alguien mejor que yo y huye despavorido, o te dice solo pasaba por aquí y no quería que notaras mi presencia aunque estuvo en tu cama y notaste más que su presencia o cuando le preguntas que quiere te dice solo quiero una amistad, aunque hubo otra cosa y ahí eres tú la que no entiende nada, pero al final entiendes que es mejor seguir sola que mal acompañada. En fin...he hecho un poco de catarsis con esto...un besote y Felices Pascuas.

Carmen

Jjajaja, me encanta tu comentario!! Sí, dejà vu total, ¿quién no ha tenido este tipo de conversación con una amiga? ¡yo creo que todas! Un poco pretendo eso con esta serie de posts, que me sirva a mí de catarsis, y a las lectoras, es lo que pasa cuando lees a Maitena (salvando las odiosas comparaciones)que te sientes identificada, te sientes mejor porque ves que tus problemas o dudas son comunes a muchas mujeres. Si a alguien le sirve de algo un post como éste, me siento enormemente agradecida por ello. Sí, sí, muy bueno lo de "te mereces alguien mejor que yo" ¡me suena mucho!
¡Muchos besos!

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