Buscar

Que viva España








El hombre de unos sesenta años, muy delgado, curtido por el sol, con muchas arrugas en la cara, surcos finos provocados por el trabajo al aire libre, va en su ciclomotor la mar de contento. Son las seis de la mañana, y, como cada día, va a cultivar su pequeño huerto en las afueras de la ciudad. Pero, lo repito, lo más característico de este hombre es que cada día, a las seis, este hombre va realmente contento, cantando a voz en grito y a pleno pulmón “que viva España”. Toda la familia nos hacemos ascuas sobre cómo este hombre puede estar tan contento con la que está cayendo, un momento histórico en el que todo el mundo siente el terremoto económico bajo sus pies.

Preguntando a los vecinos, a unos y a otros, como quien no quiere la cosa, me entero que el hombre vive de su mísera pensión y que no gana nada realmente cultivando su huerto, pero sí se siente orgulloso de traer todos los días pequeñas porciones de provisiones a su casa, y regalar, cada día, delicias a su mujer, delicias creadas arqueando el espinazo: patatas, alcachofas, tomates, pepinos…, orgulloso como un pescador plantándote las truchas en la mesa de la cocina.

Tanto optimismo desarma. Que viva España.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails