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Un final de verano abrupto





Ayer oí las campanas de la iglesia, las tocaron dos veces, unas campanas a las que nunca presto atención. Yo, que no soy católica, pensé “ojala estén tocando por él”, por ese gran amigo que he perdido este fin de semana. Como una casualidad, leo el artículo de un compañero de trabajo que se llama Campanadas por Picó, refiriéndose a los dos goles que el Hércules marcó al Barcelona. Por ti, yo que no soy futbolera, digo hoy “Macho Hércules”. José era un periodista muy conocido, muy relacionado, pero que jamás caiga ningún tipo de sospecha sobre él, porque no mantuvo ni una sola relación en su vida, personal o profesional, que no fuera pura y auténtica. Con José, no podías ser de otra forma, él tenía la capacidad de sacar siempre lo mejor de ti mismo. Amigo, que te vaya bien, nos veremos en el otro lado…

El post se iba a llamar “Un verano 10“, pero eso fue antes de que ese “10“ explotara como un big bang de pequeñas estrellas y se desparramara por todo el Universo…

En este verano, decido hacer recopilación de citas para automotivarme para el trabajo de invierno. Una de esas citas habla sobre “el momento adecuado”, y sí, éste ha sido un verano mágico en el que han ocurrido cosas sorprendentes: veo a montón de amigos que no veía hace años, hago nuevos amigos estupendos, y todo eso me hace sonreír, me hace pensar en lo misterioso y grandioso de “el momento adecuado”. Aunque no he entendido el final de todo esto.

Mi periódico de cabecera, El País, publica un excelente reportaje sobre el tremendo poder creativo de las parejas, parejas profesionales, de amistad, de amor. Me detengo en la pareja formada por Alaska y Mario Vaquerizo, una combinación incombustible desde que decidieran casarse hace once años en Las Vegas, justo a los seis meses de conocerse. Él es la parte social de la pareja. Ella es casera y solitaria. Juntos han construido una larga carrera musical, desde aquella “primavera torrencial, con el corazón latiendo como el de adolescentes poligoneros que se escapan de casa”.

Alaska y Mario Vaquerizo

Chris Anderson, de The Wired, la vuelve a armar y anuncia la muerte de Internet, y habla sobre cómo la gente evoluciona hacia el uso de las aplicaciones en detrimento de la navegación abierta. Y plantea una cuestión vital: ¿Cómo que todo gratis en la red? Opino, como él, que hay que colaborar con los productores de contenidos. Yo he decidido suscribirme a Spotify porque en su versión libre te ponen publicidad, yo escribo con música, y me siento como si escribiera mis textos patrocinada por otros, es una interrupción molesta. No soy la única. Chris Anderson habla por ejemplo de la gente que se baja las canciones de Itunes, cuando éstas pueden ser obtenidas gratuitamente en infinidad de sitios de la red. Yo pago por las fotos en Fotolia. Una de esas fotos realza mi blog en un 100%. El todo-gratis es una evolución natural que terminará, y en eso estoy con Anderson en que las páginas web ofrecerán servicios gratuitos para desviar a los usuarios hacia servicios de pago. Muy sencillo: el que quiera algo sofisticado, pagará. El que no, no.

Este verano me hago fan de la página de Científicas Invisibles en Facebook y aprendo muchas cosas. Aprendo que la invisibilidad de las mujeres, lejos de desaparecer con las nuevas tecnologías, se traslada a la red.

También me enfado un poco con el Ministerio de Igualdad, porque según un reciente estudio la diferencia de salarios entre hombres y mujeres en España ha caído a un 16%. Pero el estudio es tramposo porque se han incluido en él los sueldos de los funcionarios, cuando es sabiduría popular que al final a la mujer no le queda más remedio que preparar oposiciones, porque le resulta imposible progresar en la empresa española. Cuando trabajaba como técnica publicitaria, había algo que se me escapaba. Aparte de cobrar menos que ellos por el mismo trabajo, nunca estuve en los grandes negocios, ni en las grandes celebraciones. Nunca entré en ese mundo de machos que rubricaba sus negocios en el puticlub, con la total colaboración de muchos hombres que mantienen un discurso liberal de apoyo a las mujeres de cara a la galería, pero luego en realidad no las apoyan. Ellos no comentan en Facebook, no responden a las mujeres, nos ignoran, al igual que en la vida real, porque nosotras simplemente no podemos devolverles el favor: es decir, darles contactos para futuros trabajos, o lo que sea. Este verano vuelvo a escuchar dos canciones de Cristina del Valle, Aicha, y Quítame este velo. Las escuchas, y te das cuenta que ellos tienen el poder de liberar nuestras cadenas, la llave para repartir el pastel. Pero no lo hacen.

Cristina del Valle

Este verano resulta ser un verano de manuales. Leo El arte de la ficción, de David Lodge - la cara A de la literatura, aprender leyendo - , pero también leo la cara B, Cómo no escribir una novela. A diferencia de El libro negro del emprendedor, que me hizo tirar la toalla en muchas de mis aspiraciones empresariales, en cambio, este libro, que es todo un best-seller, que me hace reír a carcajadas sobre mis propios errores, me reafirma en mi deseo de seguir escribiendo novelas, de aprender bien aprendido el arte de la tijera, tan importante como escribir bien. Decido seguir adelante porque, simplemente, los errores, ya me los sé.

Estoy leyendo también La evolución de Calpurnia Tate, un libro que me está haciendo amar a los bichos. En la casa de unos amigos he vivido estas vacaciones una muy especial relación con la fauna: había de todo, lagartijas, saltamontes, salamandras… Cuando morían por lo que fuere, (una vez un saltamontes enorme y amarillo se ahogó él solito en la piscina), descubrí que no era necesario retirar los insectos con la escoba. Los dejabas allí, en un rincón, y las hormigas se lo merendaban en cuestión de unas horas. Ni rastro, como si hubieran rebañado el plato.

No pensé que este mágico verano, tan lleno de sorpresas, fuera a terminar así. Mi amigo está ahora tocando las puertas del cielo, y todos nosotros debemos seguir adelante…

Gracias a todos, os deseo un muy feliz otoño… Hasta pronto














2 comentarios:

mera

Buenos dias, me entero que tienes este blog, cuya última entrada he leido encantado. Te seguiré y pondré un enlace en mis chorradas. Ánimo y un abrazo.

Carmen

¡Gracias! Genial comentario para la vuelta! Saludos y hasta pronto

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