Buscar

En algún lugar de Hispania...s.III d.C.






Los vecinos de la otrora tranquila aldea de Orito de los Puertos andaban exaltados por las últimas noticias que procedían de Roma. Un grupo de trovadores inquietos recorría el continente desvelando lo que pensaba el Imperio Romano de todos sus territorios sometidos. La noticia corre como la pólvora: uno de esos bardos acaba de llegar a la plaza del pueblo y se dispone a leer unos papiros clave a toda la población.

- Deprisa, deprisa, vamos, - se gritan unos a otros - que en una hora llegan los romanos.

La multitud se apelotona ante el escenario improvisado. Un hombre le dice a su hijo:

- Saca la tablilla encerada y el punzón, hijo, y toma nota de todo. Y que no se te escape ni una, que se lo digo a tu profesor de griego, que el otro día te dio 12 latigazos por no hacer los deberes y se quedó corto. Dónde vamos a ir a parar, con estos maestros tan blandos, ah… esto es la decadencia de Occidente.

El trovador comienza a contar los últimos secretos de Roma y todos van abriendo sus bocas lentamente… de pura estupefacción. Un hombre increpa al poeta.

- ¿Estás diciendo que nuestro César, oh , el siempre admirado y agasajado Alejandro Severo, considera a nuestro jefe Demetrius Luganum un pedante y que su mujer se ha acostado con todo el pueblo? Creíamos que sólo se había acostado con el Bartolo… ¿Qué tienes que decir a eso, Bartolo?

Bartolo no respira. Los demás hombres del pueblo, tampoco.

El poeta empieza a leer una lista de minas despojadas de minerales por los romanos.

- ¿Cómo que se han llevado todo el oro? Ah, ¿pero teníamos oro?

El orador sigue hablando. La gente no para de murmurar.

- ¿Que los bárbaros entran por el norte de Europa y aquí no nos estamos enterando? ¿Esto se hunde y nadie me lo había comunicado antes? Qué asco de comunicaciones, por mucha calzada romana que tengamos… Entonces qué hago, ¿sigo pagando tributos o no?

Un padre responde alarmado a uno de los temas.

- ¿Y cómo que para controlar el tráfico de las cuádrigas ahora hay que ser militar? Tengo al niño cinco años estudiando oposiciones… ¿y ahora hay que ser militar? Entonces… ¿cuantos años hay que estudiar más?
- Cinco más, está diciendo el bardo.
- Joder.

Una señora le dice muy disgustada a otra:

- Ya te decía yo que en lo del Jesús ése hubo manipulaciones… yo nunca me creí que fuera tan mala persona, la verdad.

Uno de los asistentes, que está detrás de ella, se pone un poco nervioso.

- Señora, aparte su voluminosa presencia, y cállese, que no me deja ver, ni oír.

En ese mismo momento, justo cuando la señora gorda se disponía a volverse y a aporrear allí mismo al impertinente lugareño, aparecen en la plaza del pueblo varias decenas de soldados romanos, que detienen allí mismo al trovador y lo meten al calabozo del pueblo, como solución provisional. El trovador está incomunicado, pero de muy buen humor. Se oyen sus cánticos de alegría a través de la reja de la cárcel, unas notas machaconas y repetitivas sorprendemente parecidas a las de una banda sonora que triunfaría muchos siglos después...

Mientras los romanos piensan qué hacer con él, si lapidarlo antes o después del juicio, la gente se retira a sus casas y en cada casa, en cada familia, todos sin excepción, y sin darse cuenta, al acostarse, y antes de rendirse al sueño, tararean la canción que canta el bardo.





4 comentarios:

mera

Estos romanos están locos.

Carmen

Pero locos de remate, jeje

j.julio

Un saludo cordial y afectuoso desde Mi Siglo, con mis mejores deseos para tí, Carmen.
José Julio Perlado.

Carmen

Querido profesor, gracias!! siempre, siempre me acuerdo mucho de usted, siempre es un honor su visita. Mis mejores deseos para usted también desde Alicante. Carmen Manzanera

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails