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La llamada de Celia (La casa de Marga)




Hoy es mi día libre y soy la encargada de regar las plantas. Parece una minucia, pero no, que esta terraza es un vergel. Marga tiene la mano verde y hasta hay un pequeño huerto en una gran macetera, lleno de multitud de hierbas diferentes. Saco el móvil de mi bolsillo trasero del pantalón y veo que tengo una llamada perdida. Es de Celia, la que su padre trabaja en la Alcaldía, que está harto de corrupción y deseoso de tirar de la manta.

Miro turbada la pantalla del móvil. Alucino. Me ha llamado. Me ha llamado. No creí que lo haría. La llamo inmediatamente.

-¿Celia?
- Hola, Lucía. Tengo un boom para ti.

Creo que me voy a morir de la felicidad. Le ruego que siga hablando.

- Lo han pillado, Lucía, han pillado al alcalde por todos los millones que ganó con la construcción del barrio de Tosau, el que está al lado del polígono industrial. Como estos tíos son unos mafiosos y se lo graban todo entre ellos, para luego poder acusarse de no entregar lo pactado, pues resulta que una de esas grabaciones ha sido enviada al juez Marcos Romero. Con las ganas que le tiene Marcos Romero a los constructores del Tosau, y al mismo alcalde, que ya han cometido un montón de irregularidades. Una suerte total. Cae en otro juez, y aquí no pasa nada. El asunto central es que el alcalde les concedió a los constructores muchos menos metros cuadrados de los pactados, y éstos se vengaron. La grabación es de 2007, y le ha llegado a mi padre de forma anónima.

Parpadeo de la emoción.

- ¿Y qué hago con esta información, Celia? Hasta que el juez no se pronuncie, ¿cómo puedo demostrar que la grabación ha sido enviada?
- Tengo una copia. El vídeo está grabado con cámara oculta.

Oh, Dios. Tranquila, tranquila, Lucía.

- OK. No me digas que me lo vas a pasar. Creo que me voy a desmayar.
- Te lo mando ahora mismo por mensajero.

Estoy de los nervios e intento tranquilizarme mirando al mar. No hay manera. Intento hacer una relajación visualizando mis chakras. Vamos, Lucía. Amarillo, rojo, verde. Dale al verde, dale al amor por tu profesión.

Suena el timbre y corro como loca a abrir la puerta. El mensajero me entrega un pequeño paquete. Cuando se va, me guiña un ojo. Doy un respingo. ¿Es que todo el mundo en esta ciudad sabe algo sobre lo que está pasando?

Visiono el CD con la grabación, y empiezo a flipar. El alcalde y los constructores pactan cuánto dinero recibe la máxima autoridad de la ciudad por concederles la construcción de diez mil viviendas en la zona de Tosau. Todas las fechas coinciden, sólo se construyeron la mitad de las viviendas por la crisis, pero el pacto está muy claro. Pienso en Celia. Pienso en mil cosas. No sé qué hacer con esto. Cómo que no sé que hacer. Me voy corriendo al periódico y le entrego la grabación a Jorge, que se pone a verla inmediatamente.

- Pero, Lucía, esto es la bomba. Me parece que tu amiga se está metiendo en problemas. Bien, lo que está claro es que no hay que citar a la fuente. Y no tienes por qué firmar. Este vídeo nos ha llegado al periódico de forma anónima y punto. De todos modos, voy a hablar con los de Arriba. Igual no nos interesa meternos en este berenjenal. Pero, enhorabuena, Lucía: eres la mejor.
- Gracias, Jorge.

Me voy hacia mi puesto de trabajo un poco nerviosa. Jorge me llama por el teléfono interno.

- Mira, los de Arriba están emocionados, pero no están decididos a darle vía libre a esto. Todavía no. Hay muchos intereses en juego.

Vaya. Me siento derrotada. Tener algo tan bueno pero no poder darle salida.

- No te preocupes, Lucía. En cuanto el juez tenga la grabación, veremos qué hacemos. Y no te aseguro nada: a lo mejor no lo publicamos. Siempre hemos atacado con mesura. Estamos analizando las consecuencias para el medio de causar un terremoto político, que no somos El País. Y esto es muy gordo. A lo mejor, si otro medio saca algo, si el alcalde se pone nervioso y mete la pata... Serás la primera en saber qué han decidido los jefes, ¿de acuerdo?
- De acuerdo. Gracias.

Intento olvidarme de todo, pero no puedo evitar pensar que esta profesión es a veces muy difícil, muy desagradecida. También me pregunto por qué Celia se ha arriesgado tanto conmigo, sin conocerme prácticamente de nada. No sé por qué, pienso que soy su salvavidas. Espero hacerlo todo bien.

Lucía Scoop

(Continuará)

La casa de Marga

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