martes, 7 de febrero de 2012

Encrucijadas (La casa de Marga)






Hoy estoy un poco alterada. De hecho, creo que es un día clave en mi vida. Fátima, cotilleando las nóminas, ha descubierto que a las redactoras nos pagan bastante menos que a nuestros compañeros varones y me pone sobre aviso. Lo único que tengo ganas es de empezar a gritar.

- Pero, ¿qué se creen estos tíos? Tengo ganas de matar a alguien.

Fátima también está sulfurada.

-Estos tíos se creen que vivimos en Mad Men, la serie sobre ejecutivos publicitarios de Madison Avenue en el Nueva York de los años sesenta, y que nosotras en realidad no somos periodistas, sino simples secretarias de la época sujetas a los caprichos de los jefes.



En Redacción somos un total de cinco redactoras y veinte redactores. Ah, sí, hay más mujeres: Amelia que está en Administración y una fotógrafa. No puedo aguantar más y me voy a hablar con Jorge, que no puede detenerme en mi camino hacia el despacho del director, y decido montarle el pollo al director, yo sola, porque Fátima me abandona justo en la puerta. Me da igual. Abro la puerta con decisión y le pregunto a mi director por qué gano menos que mis compañeros varones.

- ¿Ahí qué pone, Lucía?
- ¿Qué pone?
- Redactora de base. Contrato de seis horas.
- Cómo que seis, pringo doce horas muchas veces.
- Ya, bueno, como todos.
- ¿Y por qué mis compañeros tienen un contrato de ocho horas y retribuciones por horas extra?
- Ay, Lucía. Eres muy complicada. Lo complicas todo.

Entiendo. La problemática soy yo. Lo que está bien es el sistema: cómo el empresariado se busca todas las argucias posibles para pagarnos menos. Qué quieren, ¿que me canse y tire la toalla?

Pero de eso nada. Estoy perdiendo una batalla pero no la guerra. Llamo a Loli, se lo cuento todo y ella empieza a poner a parir a su propio director, que también se las trae.

- Loli, me voy a casa. Hoy lo veo todo negro. ¿Tú cobras menos que tus compañeros?
- Pues espero que no, pero te aseguro que me voy a enterar.
- Pues no sé si es bueno saberlo, porque siento como si el mundo se hundiera bajo mis pies.
- Bueno, Lucía, tranquilízate. Mañana hablamos.

A pesar de mi conversación telefónica con Loli, yo no me acabo de relajar del todo y llego a casa triste y cabreada. El director me ha visto tan fuera de mí que ha accedido a mi petición de tomarme, desde mañana, todos los días libres que me deben: seis en total. Necesito reflexionar, pensar qué voy a hacer con mi futuro.

Lucía Scoop

(Continuará)

La casa de Marga
Related Posts with Thumbnails