Buscar

Persiguiendo a Barbie y Ken (La Casa de Marga)






Marga aún no se ha recuperado del shock de ver a su novio con otra, y se pone al volante. Nos damos cuenta que se dirigen hacia las afueras de la ciudad, hacia el lago Ginebra. Atravesamos los sitios más turísticos y comprobamos que se dirigen a un lugar más apartado.

- ¡Eso!¡Para estar solitos! ¡Allá van Barbie y Ken! Lucía, agárrame que estoy fuera de mí.
- Cálmate, Marga, por favor.
- ¡Y una mierda!, mira lo que te digo.

Barbie y Ken aparcan el coche y vemos que se dirigen a alquilar una barca. Cuando ya llevan unos metros adentrados en el lago, Marga y yo salimos de nuestro propio coche y nos apostamos detrás de una barca varada en la orilla para verles mejor. De pronto, me doy cuenta que esta situación es totalmente absurda.

- Bueno, ya lo has visto, ya sabes que está con otra. Vámonos.
- Ni hablar.

A la hora de estar plantadas aquí, me crujen los huesos por la humedad y ya no puedo soportar más los grititos contenidos de Marga.

- ¡Que se van a besar! ¡No puedo soportarlo! ¡ Yo a este tío lo mato, lo mato!

De pronto me sube la bilirrubina, un súbito volcán de conciencia, un requemón en el sistema nervioso, y agarro a mi amiga por la pechera.

- Mira, guapa, tú nos has metido en esto y tú nos vas a sacar. Te aseguro que quiero una salida digna a la situación. No me da la gana que te rebajes y yo contigo. Así que quieta ahí parada.

Marga insiste en que continuemos la persecución y cuando terminan su paseo romántico por el lago, los seguimos de vuelta a la ciudad. Llegan a un hotel, y mi amiga decide que sigamos esperando en el coche. Yo ya estoy muy cansada de los trasiegos del día y me parece que no vamos a sacar nada de aquí.

Pero de pronto vemos a la nena saliendo de la puerta principal del hotel, acercarse a un quiosco y cargar con varios periódicos.

- Pero bueno, si hasta la manda a comprar los periódicos.
- Qué cutis tan terso tiene. Es monísima, no me dirás que no.

De pronto Marga suelta:

- Se acabó.

Y ni corta ni perezosa sale del coche, se va hacia Barbie, la coge del brazo y empieza a hablar con ella. Yo estoy petrificada, sin saber cómo esconderme dentro del coche. De vez en cuando asomo la cabeza pensando si intervenir o no. La cosa se pone fea, porque la nena se pone muy nerviosa de que Marga le vaya a montar un escándalo y las dos vienen hacia la acera. Decido salir de mi escondite para ayudar a mi amiga.

Marga le dice en inglés a la chica que lleva cinco años de relación con Mario y que ni la chica ni ella son las únicas mujeres de su vida. La nena abre los ojos como platos y nos dice:

-Yo sospechaba todo esto. Lo sospechaba.

Empieza a cantar y nos cuenta toda la verdad. La chica nos confirma que el arquitecto trabaja en realidad como funcionario administrativo en el ayuntamiento, y no cobra mucho porque una de las características suizas es no cobrar mucho en puestos públicos. Sí, está licenciado y estudia un master en la universidad, que se lo paga su papá. De los grandes viajes, nada de nada. Marga le cuenta que una mujer la llamó en España para decirle que también tenía una relación con Mario.

- Por lo que se ve, a todas les va con el cuento de que es un arquitecto famoso y que hace muchas cosas interesantes.

Mi amiga no necesita ya ver a Mario y la nena abandona los periódicos sobre una papelera mientras se dirige hacia una parada de taxis.

Mientras nos vamos, imagino la soledad de un hombre en una habitación, esperando el trofeo que nunca llega.

Lucía Scoop

(Continuará)

La Casa de Marga

2 comentarios:

Alicia

me ha encantado, muy fresco y divertido...ademàs tiene mucho sentido lo que dices. Enhorabuena...un abrazo fuerte.

Carmen

¡Muchas gracias, Alicia! Un abrazo grande.

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails