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El final del verano



La verdadera vuelta al colegio

Publico esta foto que refleja muy bien el espíritu del término de las vacaciones escolares: niños circunspectos y una madre exultante de alegría ante la expectativa de vivir próximos días de libertad. Puede que esté deseando escribir, o leer, o componer una canción. O quizás simplemente quiera no tener enredos por la casa, o por fin pueda quedar con esa amiga a la que nunca ve. Todos podemos imaginar qué desea realmente la madre de la foto: las posibilidades son infinitas.

Mientras madres de todo el mundo preparamos con amor libros y material para la vuelta al cole, me acompaña una nueva “The Thirty Times Listened Song” que sustituye a otra treinta veces escuchada este verano, la canción de Patsy Cline, “Crazy”.

Descubro la película sobre la cantante americana protagonizada por Jessica Lange, "Sweet Dreams". También me entero por qué esas canciones de amor tan tristes, tan desesperadas, que presentan a una mujer rota porque su amante no le corresponde, tienen una causa. Resulta que estas canciones eran escritas por hombres y ella no se reflejaba en las letras, no se veía a sí misma como una amante sufriente y sumisa.

La canción que ahora me ocupa, Not Fair de Lily Allen, se convierte en un mantra. Por el motivo que sea me divierte, me conecta conmigo misma, se adapta a mis circunstancias vitales, a lo que pienso en este momento. Y redescubro a esta cantante, monísima, todo un talentazo, divertida y sexy, con una naturalidad que te hace sentir desde el principio confortable.

En esto de escribir con música, es un regusto saber que Enrique Vila-Matas y Almodóvar escriben también escuchando música, preferentemente en inglés, para entender menos la letra y poder concentrarte en el proceso creativo.

Pero como a ellos, de repente, te pasa: un día entiendes la letra y esa canción te absorbe, te acompaña, y ya no la puedes usar de fondo, ya es ella una entidad independiente a la que amas por sí misma, no como un mero apoyo a la escritura. Decía Goethe que podemos dar por desperdiciado el día en el que no hemos bailado ni sola una vez al son de una música que nos enaltece.

Este verano el mundo sigue haciendo Catacroc, y también este país (y por ende nuestras vidas), por mucho que incluso declarados ateos nos hayamos trepanado los sesos este verano rezando porque este gobierno nunca hubiera vuelto de vacaciones.

Me faltan por leer algunos deliciosos artículos. Cómo Internet ha revolucionado nuestras vidas, cómo “el amor en los tiempos de Facebook” ya no se parece en nada al que se profesaban nuestros padres en los años 60.

Leila Guerreiro escribe en Babelia un artículo sobre escritores genios, y nos explica el secreto de los dioses de la literatura. Oí decir a una agente literaria que ellos están esperando el escritor que “tenga el don”, ese desconocido que posee la magia y que por ser desconocido sale tan barato…….

Me quedo encantada con la fabulosa frase de la magnífica escritora Miranda July, que a la hora de escribir también divaga, se entretiene, que a veces tiene que hacer otras cosas para poder terminar su novela, su película, o lo que se lleve entre las manos. Miranda ha aprendido que “en ese remoloneo surgen nuevas ideas”. Descubro también que es muy famosa en Estados Unidos, y que es odiada y amada a partes iguales. Se ve que va con el cargo, cuando uno es genial, todo son ataques, y de eso puede hablar muy bien Enrique Vila-Matas. Algunos no pueden soportar tener un Paul Auster o un Coetzee patrio.

Os deseo a todos una feliz rentrée y un feliz otoño. Continuará. Hasta pronto






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