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No. No estáis legitimados.






Salió recientemente en la televisión Carlos Floriano, vicesecretario general de Organización del PP, y aseguró que es la izquierda más radical la que está detrás de los escraches en las casas de los políticos, y dice que esta izquierda no está legitimada, pero sí el Gobierno del PP por los votos que recibieron en las últimas elecciones generales. 

Me parece un increíble ejercicio de cinismo por parte del señor Floriano, si no fuera porque el Gobierno ha roto ya todos los límites del cinismo y la falta de credibilidad. Ahora mismo el programa electoral del PP del 2011, el cual votaron millones de españoles, parece un manual de política-ficción que nunca ha existido ni existirá. Han engañado masivamente a sus votantes, y aún esperan que estemos todos muy contentos, y sobre todo, callados. Resulta cuanto menos curioso que el Gobierno critique ahora los escraches cuando ellos mismos justificaron en el pasado el acoso a políticos. 

Recientemente acudí a una reunión de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y me quedé desalentada. Decían “la gente se cansa y no vuelve más”. Y yo pensé: “La gente tiene miedo, miedo de que esto no sirva de nada, y sólo sea útil para significarse ante la policía”. 

Aseguraban en esa reunión que lo único que les queda a los desahuciados es pelear con los bancos, porque a nivel judicial aún poco se puede hacer, ya que el PP parece decidido a tumbar muchos aspectos de la ILP que contempla por ejemplo la dación en pago retroactiva universal, como ocurre en Estados Unidos y en algunos países europeos. 

Hay concejales del PP que han devuelto su carnet, avergonzados de no poder defender ante la ciudadanía ninguna consigna del partido, entregado a la vista de todos a los bancos, y dejando que 400.000 familias sean desahuciadas de sus casas por una quiebra del sistema que los mismos bancos han contribuido a provocar. En Islandia se encarcela a los banqueros y políticos corruptos, y son condenados con la mínima oportunidad de incorporarse después a la empresa privada con todos los honores, como ocurre aquí. Y como dicen los de la PAH “no nos podemos permitir tirar la toalla”.  

De pequeña, yo creía que todo se iba a solucionar. El mundo, me refiero. Que toda la lucha de la gente buena del mundo por conseguir más justicia para el ser humano, pues que eso iba a funcionar y se conseguiría una sociedad más igualitaria para todos. Utopías de infancia, pero no debemos olvidar que la utopía muchas veces marca el camino a seguir. 

Como decía una amiga, para qué ver películas de terror, basta con leer el periódico o escuchar el telediario. Observo horrorizada que en un telediario de TVE1 del pasado mes de marzo, informan sobre las consecuencias psicológicas de los desahucios, y nos presentan a “expertos” que se dedican a “tratar” a los afectados, y me doy cuenta que quieren “normalizar“ el desahucio, como algo inherente al sistema y no criticándolo en absoluto. Y aquí no hay que normalizar nada. Ada Colau, no pares. Yo tampoco pienso parar. 

Soraya Rodríguez, portavoz del PSOE, dice que el gobierno debe abrir un fondo para ayudar a las familias más vulnerables. Pero yo creo que la solución puede ir incluso más allá. Como dice John Ralston Saul, hay que dar el dinero a la gente, para que pague sus hipotecas, y no a los bancos. Parece obvio, pero eso podría resanar el sistema, y lo más importante, a las personas. 

Coincido con un amigo en creer que los mejores escraches serían “los escraches musicales”. Que nos fuéramos todos a avergonzar a los políticos a sus casas a cantarles al modo de la tuna. Que para nada los tunos eran manifestaciones espontáneas. Después del concierto ante el balcón, había que prepararles cena a lo grande con bebida incluida: o sea, un morro que se lo pisaban. Nosotros no le pediremos a los políticos que nos den de cenar, sólo que admitan la dación en pago de una vez por todas. 

Vivimos, también en España, el fenómeno de la centrifugación histórica, un período en el que los cambios se suceden muy rápidamente. Todo empezó con la primavera árabe, y llega un momento en el que el sistema tiene que cambiar. Las instituciones se resisten, pero ya no hay nada que pueda frenar esto. La crisis económica ha motivado que los ciudadanos se pongan en acción y provoquen un efecto dominó. 

Se ponen sobre el tapete temas hasta hace pocos meses impensables, como una necesaria revisión de la institución de la Corona, e incluso la abdicación del Rey. El bipartidismo no para de bajar y ya no llega ni al 50% del electorado, lo que según algunos expertos propicia que se plantee reformar el sistema electoral y dar más oportunidades a los partidos minoritarios. 
Hace pocas noches soñé con desahucios y me levanté tatareando Perlas Ensangrentadas, de Alaska. 

Ya estamos en Abril, y el Himno de los Claveles resuena como un acto libertador desde nuestro vecino Portugal. No se preocupen si pasa el tiempo de los escraches. Reinventaremos nuevas formas de reivindicar justicia para los ciudadanos.

Gracias, un saludo y hasta pronto.    


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