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La tormenta de arena



La tormenta de arena de Murakami


Recuerdo leer hace tiempo sobre el caso de una fan que idolatraba a un cantante de rock muy famoso. Soñaba con él, lo leía todo sobre él, así estuvo durante 15 años. Porque, finalmente, transcurridos esos 15 años, le conoció personalmente, y ella se sorprendió al cerciorarse que él no sabía nada sobre ella. Le resultó extraño porque pensaba que sus pensamientos dedicados a él durante tan largo período de tiempo, tendrían que haber llegado forzosamente a la otra mente mediante una especie de cósmica conexión con el artista.

Es de madrugada y veo a través de la ventana a Venus haciéndole compañía a la luna. No sé si es una ilusión óptica, pero veo a la estrella y al satélite más próximos entre ellos que nunca. Parece que la luna se haya pintado los ojos, o que llevara pestañas postizas con esa estrella puesta en la punta de su nariz. Tras esta visión, me dedico a leer los periódicos online, ahora que todo está en calma. Ahora que los niños duermen.

Paseando por Facebook, descubro un fragmento (yo creo que resumido) del libro de Haruki Murakami, Kafka en la orilla, donde ya aparece el concepto de La tormenta de este autor japonés. Y nos habla de esa tormenta de arena en la que uno se mete aunque no quiera y sale de ella transformado, reconvertido en una nueva persona. Intentas huir de la tormenta pero ella te sigue, donde quiera que vayas, porque esa tormenta eres tú mismo y por mucho que te muevas de tu posición nunca la podrás evitar.  

Sigo navegando y me encuentro con Amy Tan. La autora de la famosa novela El Club de la Buena Estrella publica ahora El valle del asombro, donde dice no perdonar a su abuela por su suicidio ni a su madre por ser egoísta y obsesiva. También dice que uno puede no perdonar, no es obligatorio, pero que al final, amar, amas igual. Recientemente Tan descubrió misterios familiares que se remontan a generaciones atrás y que todavía hoy convulsionan a toda la familia. Y dice Amy: No sé quién soy, si lo supiera no tendría que escribir, siempre van creciendo las preguntas, las ambigüedades, te crees más lista y cuesta más encontrar respuestas que cuando eres una niña. 


El valle del asombro de Amy Tan


La autora estadounidense me lleva a pensar en Susan Sontag, porque ambas llevan impresos en su ADN respectivos el poso cruel que dejan las tragedias familiares, aunque tragedias muy distintas entre ellas. Ya lo decía Leon Tolstoi: Todas las familias felices se parecen, pero las desgraciadas lo son cada una a su manera. El leivmotiv de la vida de Susan Sontag era conseguir amor, afecto, algo que no disfrutó de niña en el seno familiar, y pensaba que dar información a cambio de cariño era un justo intercambio entre seres humanos, pero ella se sentía como echando un chelín en una máquina expendedora de amor, pero al tiempo se acababa y había que poner otro chelín.

Buscando libros infantiles para mi hija, descubro un recién editado libro en España de Mark Twain donde da unos deliciosos “Consejos para niñas pequeñas”, una obra de 1865 recientemente publicada ahora por la editorial Sexto Piso. Con ilustraciones de Vladimir Radunsky, estos especiales consejos para las niñas resultaron ser irreverentes y sorprendentes para los lectores de la época, porque Twain intentó atraer a los niños hacia el lenguaje y el sentido del humor de los adultos, y el resultado es magnífico:

En ningún caso debes quitarle a tu hermanito su chicle por la fuerza, es preferible engañarlo con la promesa de que le darás los primeros dos dólares y medio que encuentres flotando en el río sobre una piedra. Con la cándida y natural ingenuidad propia de esa edad, a él le parecerá una transacción absolutamente equitativa.

Observo en las redes sociales que no soy la única que espera ansiosa la primavera, que sueña con que nazcan ya las flores en el jardín, que se produjera un milagro invernal repentino, adelantado, en el propio jardín, en el del vecino, en los parques de la ciudad. La primavera ha sido este año el tema principal del Carnaval de Venecia, y veo en las revistas de moda mucho color pastel que tiñe abrigos y parcas en el Street Style de los últimos desfiles de Milán. Me despido de vosotros con la imagen de un vestido hecho de rosas rojas, un homenaje visual a la primavera que ha de llegar.





Vestido de rosas rojas


Hasta pronto!!



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